¿Seguimos conectados?

ANDREA BRAVO.- En la primera entrada de este blog, que comencé el 18 de febrero de este año, me hacía una pregunta: ¿Estamos en una era dorada o en una era oscura? La pregunta, que aparece en la portada de ‘Hiperconectados’ viene del libro ‘Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, de Nicholas Carr. El libro de Carr me hizo pensar en todo lo que acontece a nuestro alrededor y de cómo Internet y el desarrollo tecnológico está afectando a nuestras vidas. También me di cuenta de que todo el mundo tenía algo que decir al respecto. Por eso, decidí dedicar un espacio de mi blog a las reflexiones de los demás. Es así como algunos compañeros de universidad y profesionales han contribuido a la construcción de  ‘Hiperconectados’. Os dejo por aquí, a modo de lista, un recopilatorio de las columnas de opinión que he ido publicando hasta el momento:

  1. ‘La obstinación del sector del taxi en tiempos de evolución’, de Beatriz Mingueza.
  2. ‘Sin Internet, ni posts, ni likes’, de Irantzu de Esteban.
  3. ‘Niñez, tesoro perdido’, de Paola Ibiricu.
  4. ‘Anestesiarse’, de Beatriz Jordán.
  5. Las redes ayudan a comunicar’, de Julen Sobejano.
  6. ‘El amor en tiempos de Tinder’, de Eva Baroja.
  7. ‘Educación Física y nuevas tecnologías’, de Marcos Daniel Martínez.

Cada miércoles he ido subiendo conferencias, entrevistas y reseñas de libros relacionadas con el tema del blog. La primera de ellas fue la conferencia sobre fake news que se impartió dentro del ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación: Pasado, Presente y Futuro’, en la Biblioteca de Navarra. La segunda de las conferencias cubiertas, esta vez a modo de noticia minuto a minuto, versó sobre el futuro del periodismo y el reto que Internet ha supuesto para los medios, que aún siguen en la búsqueda de un modelo de negocio sostenible.

También se ha dado unas pinceladas de cinco libros en el blog. El primero de ellos ha sido ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’, de la periodista Delia Rodríguez. En la segunda entrada dentro de la categoría de ‘Libros’, he hablado de Jaron Lanier y sus diez razones para dejar las redes sociales, pero también de la adicción tecnológica, explicado a través del libro ‘Irresistible: ¿Quién nos ha convertido en yonquis tecnológicos?’, de Tristan Harris. En esta misma entrada, incluí un fragmento de ‘En el enjambre’, de Byung-Chul Han: “Somos programados de nuevo a través de este medio reciente, sin que captemos por entero el cambio radical de paradigma […] Nos embriagamos hoy con el medio digital, sin que podamos valorar por completo las consecuencias de esta embriaguez”.

El quinto libro del que he hablado ha sido ‘Mi vida por un like’, del periodista David Ruipérez. En la entrevista concedida para ‘Hiperconectados’, Ruipérez realiza una crítica hacia los niños youtubers y el negocio que hay detrás de este fenómeno.

En la segunda entrevista publicada en el blog, el doctor en Sociología Javier Erro hacía una radiografía de las fake news y la era de la posverdad. Según Erro, “el mundo que hemos creado basado en el consumo y en la mercantilización de las cosas nos ha llevado al mundo de lo falso”. También hizo referencia a la mercantilización de nuestros datos: “Las empresas detrás de las redes sociales pueden llegar a conocernos mejor que a nosotros mismos”. Sobre este mismo tema hablaba la profesora de Derecho de la Comunicación Ana Azurmendi en la tercera entrevista del blog, en la que charlamos acerca de las últimas leyes aprobadas en relación a Internet y a las redes sociales: la nueva directiva europea del copyright y la Ley de Protección de Datos.

Por último, un poquito de historia: ¿Cómo eran hace 10 años las páginas web que más han influido en España? Esta fotogalería compila las diez páginas web que han ayudado a la evolución de Internet en España.

Aunque aún faltan muchos temas por tratar, he intentado que ‘Hiperconectados’ sea, durante este tiempo, un espacio para pensar, reflexionar y opinar. Y lo seguirá siendo, aunque a partir de ahora ya no pueda publicar tan asiduamente. Los lunes seguirán abiertos a las columnas de opinión externas. Si quieres colaborar, no dudes en contactarme a través de mis redes sociales, en las que me encontrarás como @lapislazuliwi o en escribirme a andreabravoaraujo@gmail.com.

Mientras tanto… ¿Seguimos conectados?

Las diez razones de Jaron Lanier para que dejes tus redes sociales

El 2018 ha sido un año negro para las redes sociales. Después del escándalo de Cambridge Analytica y Facebook, algunas personalidades conocidas han aprovechado para lanzar sus advertencias acerca del uso de las redes sociales. Jaron Lanier, pionero del mundo digital, las explica en su libro ‘Diez razones para dejar tus redes sociales de inmediato’

ANDREA BRAVO.- El 20 de septiembre de 2018, ‘Diez Razones para borrar tus redes sociales de inmediato’ comenzó a venderse en España. El autor del libro es Jaron Lanier, pionero del mundo digital y uno de los escritores más famosos sobre tecnología. En su libro, Lanier muestra su preocupación por el camino por donde nos está llevando la tecnología. Según él, la decisión de dejar las redes sociales es la única solución (por ahora) para evitar que nos controlen en nuestra vida diaria.

Con estas diez razones, Lanier se une al movimiento de “desconexión digital” que también defienden algunas personalidades como el antiguo diseñador ético de Google Tristan Harris o el profesor de Psicología y Marketing de la Universidad de Nueva York Adam Alter. En su libro, Lanier hace alusión al escándalo de Cambridge Analytica y Facebook porque, aunque ya han pasado nueve años desde que el activista Eli Pariser publicara su libro ‘El filtro burbuja’ esta misma idea ha vuelto a la esfera pública gracias a este escándalo.

En 2018 se conoció que la compañía usó datos de los usuarios de Facebook para influir e incluso cambiar la percepción política de los ciudadanos estadounidenses durante las elecciones de 2016. Y esto lo lograron gracias al filtro burbuja: los algoritmos que posibilitan a las redes almacenar nuestros datos cuando etiquetamos a un amigo, cuando le damos like a una publicación o cuando la compartimos. Son empresas que viven de nuestros datos y su venta a terceros. Y Lanier denuncia precisamente esto en su primera razón para que dejes tus redes: estás perdiendo tu libertad. Según este autor, el problema está en que a través de estos datos se pueden modificar comportamientos y percepciones o, gracias a al filtro burbuja, no poder salir de ellas.

En una entrevista para la revista OMPI, Lanier decía: “Es una lástima, pero el mundo de la red se ha vuelto muy segmentado y estrecho de miras. Además está adquiriendo características que favorecen el aislamiento. Las plataformas de las redes sociales en Internet emplean algoritmos que nos transmiten información en la que, según sus cálculos, ya estamos interesados; de manera que es como si nos encontráramos encerrados en una habitación espejada y nuestra experiencia del mundo fuera cada vez más limitada”.

Adicción tecnológica

Adam Alter, profesor de Psicología y Marketing de la Universidad de Nueva York, comparte en su libro ‘Irresistible: ¿Quién nos ha convertido en yonquis tecnológicos?’ la idea de Tristan Harris, antiguo diseñador ético de Google: “El problema no es que a la gente le falte fuerza de voluntad, sino que hay mil personas al otro lado de la pantalla cuyo trabajo es romper la autorregulación que tienes».

Para Alter, la tecnología no es buena ni mala hasta que es manejada por corporaciones que la diseñan para el consumo masivo, que convierten las herramientas que disponemos en Internet en adictivas. Aunque no piensa que debamos abandonar las redes por completo, sí cree que es necesario reducir el uso de la tecnología en nuestro día a día. Los gobiernos están dando cuenta de los peligros que entrañan las redes y el año pasado, el Ministerio de Sanidad español incluyó las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones. En Madrid ya se ha abierto el primer servicio de atención en adicciones tecnológicas, dirigido a adolescentes.

Alter explica que no solo los químicos generan comportamientos adictivos (como pueden generar el tabaco o el alcohol), sino que nuestra adicción también nace por un componente biológico: la dopamina, que es el neurotransmisor del amor y el placer. “Igual que las drogas desencadenan la producción de dopamina, las señales comportamentales también lo hacen. Cuando un adicto a los videojuegos enciende el portátil, sus niveles de dopamina se disparan; cuando una adicta al ejercicio se ata las zapatillas de correr, sus niveles de dopamina también se disparan. A partir de este momento, estos adictos del comportamiento se parecen mucho a los adictos a las drogas. Las adicciones no están motivadas por las drogas o los comportamientos en sí, sino por la idea aprendida con el tiempo, de que son capaces de proteger a los adictos de su malestar psicológico”, afirma el psicólogo (p, 80-81 del libro).

Una reflexión desde la filosofía

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han reflexiona sobre este mismo tema en su libro ‘En el enjambre’:

“Ante el vertiginoso crecimiento del medio electrónico, Marshall McLuhan, teórico de los medios, advertía en 1964: la tecnología eléctrica está ya dentro de nuestros muros y estamos embotados, ciegos, sordos y mudos, ante su encuentro con la tecnología de Gutenberg. Algo semejante sucede hoy con el medio digital. Somos programados de nuevo a través de este medio reciente, sin que captemos por entero el cambio radical de paradigma. Cojeamos tras el medio digital, que, por debajo de la decisión consciente, cambia decisivamente nuestra conducta, nuestra percepción, nuestra sensación, nuestro pensamiento, nuestra convivencia. Nos embriagamos hoy con el medio digital, sin que podamos valorar por completo las consecuencias de esta embriaguez. Esta ceguera y la simultánea obnubilación constituyen la crisis actual” (página 16 del libro).

__________

Y tú, ¿estarías dispuesto a dejar tus redes sociales? ¿Crees que es la única manera de escapar de su control?

Javier Erro: “La sociedad ha hecho de la mentira su eje articulador”

Comunicador social y doctor en sociología por la upna, Javier Erro afirma la necesidad de salir de la comunicación para entenderla desde fuera. Para ERRO, la era de la posverdad no se remite solo a la proliferación de noticias falsas en los medios, sino que el problema surge de una sociedad que gira alrededor de la mentira y la falsedad

ANDREA BRAVO.- Este lunes, El País anunciaba la activación de una unidad de expertos del Gobierno, provenientes del Departamento de Seguridad Nacional, la secretaría De Estado de Comunicación y otros ministerios para combatir la desinformación y los ciberataques en Internet de cara a la temporada electoral de este año.

Según los datos del último Eurobarómetro aplicado a España, 8 de cada 10 españoles consideran la desinformación como un problema general de la democracia. Un 79% de los encuestados afirma que a menudo “encuentran noticias falsas o información que distorsiona la realidad”. Ante esta creciente proliferación de fake news, los expertos hablan no solo de un problema en la comunicación, sino también en la sociedad. El comunicador social Javier Erro opina que el inconveniente principal está en que “se ha hecho de la mentira el eje articulador de la sociedad”. Para comprender el fenómeno de las noticias falsas, Erro asegura que hay que ir a otros ámbitos como la psicología y la sociología, puesto que “los problemas comunicativos no se pueden resolver solo desde la comunicación”.

El comunicador social y Doctor en Sociología Javier Erro. FOTO PROPIA

P: ¿Por qué se habla de la era de la posverdad?

R: La mentira ha existido siempre, incluso más que la verdad. De hecho, la verdad aún no sabemos lo que es. Lo que ha sucedido es que la sociedad ha hecho de la mentira su eje articulador. Es decir, la mentira se ha constituido en el eje de la vida política, profesional y social. Al ser la comunicación la centralidad de lo social, es ahí donde se nota más la mentira y el lugar donde ha tomado más importancia.

P: ¿Habla de la comunicación como un reflejo de la sociedad?

R: La comunicación es el reflejo de la sociedad y la sociedad es el reflejo de la comunicación, porque se retroalimentan. El tema de fondo en esta cuestión, y lo más peligroso, es la confusión entre realidad e irrealidad. Esta confusión tiene dos características principales: la creación de un mundo basado en el consumo y la imagen, y la creación de un mundo acelerado. Esta es la sociedad de la aceleración social.

«El mundo que hemos creado basado en el consumo y en la mercantilización de las cosas nos ha llevado al mundo de lo falso»

P: ¿Qué supone esta aceleración social?

R: La aceleración social supone una paradoja: vivimos en una comunidad hipercompleja en la que tenemos que responder rápido ante los estímulos. Esas respuestas y decisiones rápidas las solemos hacer con falta de información, porque a pesar de que tenemos más que nunca, también sobreabundan datos irrelevantes. Por otra parte, el mundo que hemos creado basado en el consumo y en la mercantilización de las cosas nos ha llevado al mundo de lo falso. La estructura social está basada en la mercantilización de las relaciones afectivas, de los hijos, de los estudios, etc. Ha llegado un punto en el que también se ha mercantilizado nuestra información, que ahora se vende a las empresas.

P: ¿Hacia dónde nos puede llevar la mercantilización de nuestros datos?

R: Por primera vez en la historia, las empresas detrás de las redes sociales pueden llegar a conocernos mejor que a nosotros mismos. Lo saben todo de nosotros porque, además, les damos nuestros datos gratis y de manera inconsciente. Esto nos puede llevar al «metatotalitarismo», una situación en la que nuestros datos van a ser utilizados en beneficio de empresas o partidos políticos.

P: ¿Por qué se dice que los entornos virtuales han potenciado la circulación de la falsedad?

R: Las tecnologías no son inocentes, pero tampoco son benditas ni malvadas. Lo que hay es una tensión entre su forma y su utilidad. Es cierto que las redes sociales nos ofrecen un mundo de irrealidad en el que podemos vivir de forma paralela. Sin embargo, y me remito a las palabras del sociólogo Jean Baudrillard, existe una confusión entre realidad e irrealidad, que se intensifica a través de Internet. Ante esta situación, existen tres respuestas. La primera entiende esta confusión que lleva a la falsedad social como un problema de moda: “Esto está pasando ahora, pero dentro de un tiempo se tranquilizará”. La segunda idea es la catastrofista. Uno de sus mayores representantes es Gil Calvo, catedrático de Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid. Él piensa que solo una catástrofe puede salvar a la sociedad de la falsedad. La tercera respuesta, en la que yo me incluyo, mira a la sociedad actual como una posibilidad de cambio. Nada volverá a ser sustantivamente como antes. El cambio que vamos a asumir, a partir del uso de Internet, va a ser radical. No digo que sea negativo, pero sí radical.

«Según el filósofo Byung-Chul Han, nos imponemos tales ritmos de auto-explotación que no necesitamos a nadie que nos someta»

P: ¿Cómo se va a producir ese cambio?

R: Para entenderlo, voy a referirme al filósofo Byung-Chul Han. Este hombre ha trabajado el tema de la psicopolítica. Según él, por primera vez en la historia, somos nuestros propios explotadores. Ya no necesitamos un amo o un sistema que nos explote, sino que nosotros mismos, con nuestras ansias de realización personal, la necesidad de estar activos y de vivir acelerados, nos imponemos tales ritmos de auto-explotación que no necesitamos a nadie que nos someta. Esto, unido a una situación de precariedad antropológica, nos ha llevado a conformarnos con lo que hay, a asumir una especie de fatalidad en nuestras vidas. Yo soy constructivista y, desde mi punto de vista, la sociedad es una construcción social y, por tanto, somos nosotros mismos quienes la construimos, como también construimos la percepción que tenemos de ella.

P: ¿Qué papel toma el periodista en este proceso de cambio?

R: El periodista tiene la misión de contar lo que está pasando. Pero para eso necesitamos periodistas de todo tipo. Necesitamos comunicadores que trabajen sus contenidos despacio, que ofrezcan un contenido pausado, pero también personas que sepan utilizar las redes. El problema es que hemos descuidado en nuestras facultades el perfil de comunicador social que haga un trabajo de esfuerzo intelectual. Hay que transformar la forma de enseñanza, y los profesores debemos adaptarnos y aprender a equilibrarla. Hay cosas que han cambiado. Por ejemplo, los jóvenes siguen un nivel de lectura distinto. Eso no es malo, simplemente diferente. Lo que se necesita es formar estudiantes con criterio para seleccionar, para distinguir lo falso de lo verdadero, para no reducir la realidad de forma simplista. Para que las personas sean autónomas, es fundamental educar su propio criterio. La pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿sería posible una comunicación de la veracidad en esta sociedad?

___________

Y tú, ¿qué piensas? ¿sería posible una comunicación de la veracidad en esta sociedad? ¿Se puede cambiar de una sociedad acelerada a una más pausada? ¡Deja tu opinión en los comentarios!