
BEATRIZ MINGUEZA.- El sector del taxi en Madrid decidió el martes 5 de febrero apagar la mecha de la huelga indefinida. Dos semanas durante las cuales han entorpecido las calles de la ciudad, han protagonizado altercados y han provocado momentos de tensión. Todo para que sus reivindicaciones hayan quedado en agua de borrajas. Aún así, pese a no haber conseguido que sus peticiones lleguen a buen puerto, han dejado claro que el fin de la huelga se trata de un punto y aparte. El presidente de la Federación del Taxi de Madrid, Julio Sanz, aseguró que puede que esta batalla se haya perdido, pero que la guerra por “conseguir una regulación justa” frente a los VTC, vehículos utilizados por Uber y Cabify, va a seguir su curso.
Su afán, en ocasiones descontrolado, por marcar un territorio que han dominado a lo largo de tantos años les ha supuesto, durante esos 16 días de huelga, una pérdida de en torno a 160 euros diarios. Un varapalo que, sumado a la reticencia del Gobierno regional a aceptar unas medidas que han considerado “radicales”, explica la decisión de los taxistas de volver al trabajo.
«Sus reivindicaciones no solo no han tenido resultados, sino que la confianza en un gremio tan arraigado como es el del taxi se ha visto lógicamente mermada»
Su actitud tampoco ha acompañado. La impaciencia que ha guiado las protestas de muchos ha provocado situaciones de nerviosismo y malas formas que han desplazado sus peticiones a un segundo plano. Como consecuencia, sus reivindicaciones no solo no han tenido resultados, sino que la confianza en un gremio tan arraigado como es el del taxi se ha visto lógicamente mermada y la apuesta por los servicios de Uber o Cabify, sus competidores, se ha intensificado.
La defensa del libre mercado ha sido uno de los argumentos que más se han utilizado para frenar las quejas del sector, una demanda a pie de calle que muchos no entienden y otros rechazan. Más si cabe en la situación de evolución constante en la que está envuelta la sociedad hoy en día, a raíz sobre todo de la revolución tecnológica. No queda lejos la comparación con realidades similares, como la que están viviendo los medios de comunicación con las nuevas formas de informar, contar o entretener; o la eclosión de innovadores maneras de buscar alojamiento a la hora de viajar, como es el caso de la plataforma Airbnb.
Los periódicos y las agencias de viajes también han sufrido, como el sector del taxi, cambios, y tampoco han sido positivos. Pero en lugar quedarse estancados en lo perdido estos últimos años, la mayoría ha apostado por la supervivencia tras descubrir que solo tenían dos opciones: adaptarse o morir.
Beatriz Mingueza también es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra. Visita su blog Más Allá de la Fiesta, y entérate de las últimas novedades sobre las peñas de Pamplona
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Un comentario en “La obstinación del sector del taxi en tiempos de evolución”