Niñez, tesoro perdido

PAOLA IBIRICU.- Hace un tiempo estuve en Castro Urdiales, un municipio cántabro con un encanto que atrapa. Mi misión allí era la de informar a chavales de entre diez y doce años sobre la profesión periodística, y proporcionarles algunas claves para que sean capaces de diferenciar una noticia verídica de un falsa. Y ya saben cómo es tratar con niños. Son curiosos, inquietos, hacen preguntas, quieren saberlo todo. Así que una cosa llevó a la otra y acabamos hablando de Internet y redes sociales. Más concretamente, de youtubers. Se los sabían todos. Y, cuando digo todos, es todos. Pero no fue eso lo que me sorprendió. Lo que me dejó alucinada fueron sus caras de admiración, el brillo que iban adquiriendo sus ojos conforme la conversación sobre los que son, sin lugar a dudas, sus ídolos avanzaba.

«YouTube trae consigo una sobreexposición para la que los niños no están preparados»

Como podrán adivinar a estas alturas, ante la pregunta “¿qué queréis ser de mayores?” se alzaron varias manitas con el fin de expresar un deseo que no deja de rondarles la cabeza y que ansían cumplir. De hecho, algunos ya habían comenzado a dar los primeros pasos. Y es que la profesión de youtuber está entre las diez más deseadas por los menores de edad en España, algo que me apena y me preocupa a partes iguales.

YouTube trae consigo una sobreexposición para la que los niños no están preparados. Incluso me atrevería a decir que ni siquiera los adultos lo estamos. YouTube implica abrirte a tus cientos, miles, millones de seguidores, renunciando a tu privacidad. Implica saber aceptar la críticas constructivas e intentar mantenerte emocionalmente estable ante las destructivas. YouTube es dinero, es trabajo, son objetivos y una preocupación continua en torno a su cumplimiento. Y todo ello se traduce a un nivel de estrés que los niños no deberían tener y que sus padres no deberían apoyar. Sin embargo, lo hacen. No sé si por ver felices a sus hijos o por no acarrear con la culpa de haber sido una piedra en el camino a la realización de sus sueños, pero lo hacen. Y yo me pregunto: ¿Realmente merece la pena el precio a pagar? Aquel día regresé a casa con esa duda y con un sabor de boca agridulce que ni el mar Cantábrico logró enmascarar.

Paola Ibiricu es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra

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Cada lunes publico una columna de opinión de extensión y tema libre, relacionado con el uso de Internet y las redes sociales. Tú también puedes colaborar. Si quieres publicar tu texto en Hiperconectados, no dudes en escribirme a andreabravoaraujo@gmail.com o contactarme a través de mis redes sociales.

¿Por qué compartimos un meme?

Están por todas partes y, sin embargo, nadie conoce las claves de su viralidad. ¿Por qué compartimos algo que nos hace gracia? Delia Rodríguez, en su libro ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’, da respuesta a esta pregunta

ANDREA BRAVO.- Manu jugaba a baloncesto cuando se dio un golpe en el costado. No le dio importancia hasta que, unos días después, decidió acudir a urgencias por el dolor que no le había dejado en todo el fin de semana. Cuando llega al médico, le dicen que le tienen hacer placas, por si acaso. Surge un problema: no aparece en la base de datos ni en la seguridad social. Manu se dirige a las oficinas de la Seguridad Social para averiguar qué sucede. “¿Y sabes qué me dicen? ¡Que llevo fallecido desde 2017!”. Sí, mi amigo llevaba “muerto” desde 2017. Dos años sin existir.

Manu me contaba que, al no haber tenido ninguna urgencia ni necesidad de darse de alta de ningún trabajo en la Seguridad Social, no se habían percatado del fallo. Al margen de la confusión y el (gran) error que podría haber llevado a un problema mayor en otro tipo de urgencias, Manu me lo explicaba como una anécdota graciosa en un audio de Whatsapp: “Por lo menos me atendieron rápido en las oficinas de la Seguridad Social. Nadie se creía lo que estaba pasando. Pero bueno, ahora por lo menos me han podido hacer las placas. Tengo una costilla rota”.

Tras conocer la historia, sus amigos no perdieron el tiempo. Aquí os dejo unos ejemplos de los memes que le hicieron:

Si tienes Instagram o Twitter, habrás visto este tipo de imágenes. Aunque la historia de Manu no pasó de Whatsapp, cada día miles usuarios suben memes a las redes adaptándolos a una noticia o a una experiencia personal o colectiva. Las empresas también se suben al tren de los memes para promocionarse, como Desatranques Jaén, una pequeña empresa familiar que ha conseguido llamar la atención de los usuarios de Twitter con sus campañas. Todo comenzó con ‘La leyenda’, el hit de la empresa. El vídeo viral inspiró a otros tuiteros para crear memes sobre Desatranques Jaén.

Pero, ¿cómo surgen los memes? Delia Rodríguez, en su libro ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’, define los memes como “ideas que saltan de mente en mente. Ideas contagiosas que pueden venir de cualquier época y lugar y evolucionan sin nuestro permiso”.

Por tanto, la periodista entiende por meme no solo como una imagen graciosa con una frase que le acompaña. Un meme puede ser una idea, una fotografía, un vídeo o incluso personas que se ponen de moda. Internet posibilita que las personas compartamos al momento aquello que nos parece relevante o gracioso. En el capítulo tres del libro, Delia Rodríguez establece tres razones por las que compartimos información en las redes:

  1. Compartimos por los demás. La autora del libro cita a Matthew Lieberman, un investigador de la Universidad de California para explicar por qué compartimos por los demás. Según Lieberman, cuando recibimos información, también pensamos en otras personas a las que les podría interesar. Las nuevas tecnologías permiten que ese intercambio se dé al momento, por lo que es más probable que suceda.
  2. Compartimos por nosotros mismos. Una pequeña descarga química recorre nuestro cuerpo cuando compartimos información sobre nosotros. Rodríguez expone un estudio realizado en la Universidad de California en 2012. Comprobaron que las personas que participaron en él estaban dispuestas a dejar de ganar dinero a cambio de hablar de sí mismos.
  3. Compartimos porque no podemos evitarlo. La autora explica que reforzamos lazos con nuestro grupo social a través de los contenidos que compartimos con ellos.

Delia Rodríguez hace una radiografía más extensa de los memes y lo viral en Internet en ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’. Habla acerca de la sobreinformación, la economía de la atención o los memes y la política. Un libro necesario para comprender de cerca los contenidos que consumimos en Internet.

Sobre la autora del libro

Delia Rodríguez es periodista, fundadora de Verne, web social de El País. También ha trabajado en El Huffington Post y SModa, entre otros. Si quieres conocer su trabajo, puedes visitar su web o su perfil de Twitter.

Ignacio Iriarte: “El reto está en convencer a la sociedad de que el periodismo de calidad no es gratis”

  • Ignacio Iriarte, catedrático de Empresa Informativa en la UPV y el periodista Javier Pagola protagonizan la ponencia ‘El futuro ya ha llegado,’ celebrada este martes a las 19.00 en la Biblioteca de Navarra
  • Con esta charla finaliza el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación. Pasado, Presente y Futuro del Periodismo’
  • Javier Pagola: “Internet es un gran espacio de libertad, pero también el escenario de la mayor batalla contra ella”

ANDREA BRAVO

(Esta es una crónica minuto a minuto. Lee los contenidos de abajo hacia arriba)

20:10 Tanto el catedrático Ignacio Iriarte como el periodista Javier Pagola están de acuerdo en que la crisis del modelo de negocio de las empresas informativas se solucionará en el momento en el que los lectores estén dispuestos a pagar por la información. The New York Times se alza como referente para los medios de todo el mundo. «Es el ejemplo que demuestra que es posible vender periodismo de calidad», afirma Iriarte.

20:00 Iriarte termina la conferencia instando a los presentes a informarse y a ser conscientes de la necesidad de ello, puesto que “los medios son estrictamente indispensables para el funcionamiento democrático, pero requiere de ciudadanos informados y que tengan interés por hacerlo”.

19:55 Para responder a la pregunta de Pagola sobre la existencia de una verdadera opinión pública en España, Iriarte responde: “Así como los medios de comunicación tienen la obligación de informar con veracidad y honestidad, los ciudadanos tienen también la obligación, aunque sea un derecho, de informarse, de estar al día, de comparar lo que ve, lee y escucha”.

19:50 Ante este panorama, Iriarte propone al The New York Times como referente de periódico digital: “Ha demostrado que es posible dar buena información y convencer a sus lectores de que esa información cuesta”. Este lunes, El Mundo Papel publicaba un reportaje del periodista Pablo Pardo acerca del modelo de negocio de los periódicos norteamericanos.

19:40 Para el periodista Javier Pagola, las causas de la crisis del modelo de negocio está directamente relacionada con la generalización de Internet, pero también con la caída de la publicidad y “la pérdida de sentido público en los medios y de calidad en la información”.

19:30 Iriarte: “Internet es una herramienta de la que es posible hacer una fuente de ingresos, pero los medios de comunicación tradicionales aún no lo han conseguido. El problema y el reto que tienen ahora está en convencer a todo el mundo de que la información no es gratis, de que el periodismo de calidad tampoco lo es. Los periodistas tienen que encontrar la manera de vender noticias”.

19:20 El catedrático Ignacio Iriarte interviene en la reflexión de Pagola, y afirma que “hemos llegado a unos tiempos en el que Internet se ha convertido, en algunos casos, un sistema de manipulación de la realidad”. Iriarte menciona el libro ‘El mundo tal y como es’, de Ben Rodhes, el que fue asesor de Obama durante su mandato. Según su autor, el 50% de la ciudadanía norteamericana se entera de lo que pasa a través de Facebook.

19:10 Pagola continúa: “El futuro del que hablamos ya es el presente. Internet se ha convertido en el gran espacio de la libertad, pero también en el escenario de la mayor batalla contra ella. La lucha por el control de nuestros datos se ha trasladado incluso a los intereses políticos y económicos”.

19:05 El periodista Javier Pagola comienza la charla exponiendo una reflexión: “Los medios son un reflejo del mundo en el que vivimos, un mundo que actualmente vive acelerado. Como seres humanos, no hemos sabido adaptarnos a esa aceleración, y las noticias que recibimos tampoco. El espacio líquido en el que vivimos, como dice el sociólogo Bauman, provoca también una sensación de percibir las noticias como acontecimientos inconexos, no como una continuidad de una historia”.

19:00 La sala de la Planta 1 de la Biblioteca de Navarra ha sido la elegida para recibir a los expertos invitados a las ponencias. La primera la dieron los periodistas Javier Pagola y Ángel Zoco, titulada ‘Los orígenes de la prensa y la radio en Navarra». A la segunda, ‘Esto no es una pipa’, los encargados de explicar qué son las fake news fueron los periodistas Hildegart González y Ramón Salaverría, junto al sociólogo Javier Erro, en una mesa moderada por la periodista Alicia Ezker.

18:50 A las 19:00 dará inicio la ponencia ‘El futuro ya ha llegado’ en la Biblioteca de Navarra. Se cierra así el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación. Pasado, Presente y Futuro del Periodismo’. En esta ocasión, los invitados son el periodista Javier Pagola e Igacio Iriarte, catedrático de Empresa Informativa en la Universidad del País Vasco.

Sin internet, ni posts, ni ‘likes’

Dejar de mirar una pantalla luminosa y centrarte en las cosas que te rodean puede ser una aventura de lo más recomendable

IRANTZU DE ESTEBAN.- Hace unas semanas mantuve una interesante conversación con mi compañera de piso: la dependencia de internet. Ella me dijo que nadie puede vivir sin conexión, que es una nueva religión y que todos somos practicantes. Es verdad. Hoy en día utilizamos la red para prácticamente todo, ¡ni siquiera tenemos que salir de casa para comprar el pan! ¿Dónde quedan esos desfiles de chándales, leggings y caras lavadas esperando la interminable cola en la panadería?

La conversación con mi amiga quedó atrapada en mi cerebro como un mosquito en una tela de araña. Hubo vida antes de la era digital. Hubo vida hace dos décadas, antes de que al profesor Tim Berners-Lee se le ocurriera la magnífica idea de crear la World Wide Web, conocida por sus tres uves dobles (www). En ese momento me di cuenta de que pasaba más tiempo mirando una pantalla luminosa que disfrutando de la vida real. La no digital.

Hubo vida antes del móvil. Yo lo descubrí de viaje y el día de mi cumpleaños, ni más ni menos. En medio de una isla, sin cobertura ni datos y mucho menos redes sociales. Casi en la prehistoria. Al principio sentí que algo me faltaba. Era mi cumpleaños y no tenía conexión. Seguro que mis amigos y familiares me estaban felicitando y la única respuesta que me ofrecía WhatsApp era un ‘conectando’. ¡Menuda insociable!


«Nos estamos perdiendo el mundo real. Ahora la gente no tiene una experiencia real, simplemente tiene la idea de esa experiencia»

En ese momento volvió a mis recuerdos la conversación con mi amiga. Sin darme cuenta había caído por completo en las redes de la conexión y ¡estaba atrapada! Sentí una especie de ‘ansiedad digital’. Iba a estar desconectada del mundo, me estaba perdiendo las fotos de comida que mis amigos colgaban en Instagram, el último tuit y, seguro, el más ingenioso que leería en años. Y lo peor de todo: ¡yo no podía instagramear el día de mi cumpleaños! Me sentí oprimida. Soy una persona independiente que disfruta de las pequeñas cosas, o eso creía, y estaba tirando por la borda un magnífico viaje viéndolo a través de una pantalla. Decidí aprovechar el momento para retroceder veinte años atrás y vivir en los 90. Sin internet, ni posts, ni ‘likes’.

Quizá algunos no me creáis, pero me agradó la desconexión digital. Sin teléfono disfruté más de las cosas simples, no había distracciones que hicieran que me perdiese cómo rompían las olas contra las rocas o admirar el vuelo de aquel extraño pájaro que sobrevolaba nuestras cabezas. Nada me quitaba tiempo. Sentada en una terraza veía a otras personas ensimismadas en ese aparato que nos aísla de la vida real, y me sentí libre. Observé a mi alrededor, escuché conversaciones ajenas y entablé una conversación con un mallorquín. Al cabo de un rato, me recomendó lugares inhóspitos a los que llegar sin conexión es una aventura de lo más recomendable. Si es que la capacidad de supervivencia del ser humano casi no tiene límites.

Nos estamos perdiendo el mundo real. Ahora la gente no tiene una experiencia real, simplemente tiene la idea de esa experiencia. Algo para enseñar, no para disfrutar. Imagínense cualquier evento donde la multitud no mira a través de sus ojos sino de una pantalla, ¿un capítulo de ‘Black Mirror’?, no. Parece que la vida solo existe si alguien la graba y la comparte. Dónde ha quedado ese estado de excitación que, antaño, provocaba la falta de respuesta a un mensaje, un tuit o un post. Ha cambiado nuestra vida hasta el punto de convertir la época anterior a internet en un periodo histórico difuso y terrible, similar a la Edad Media, o peor.

Esta experiencia me ha enseñado a disfrutar de lo que me rodea, sin pensar en un destinatario que lo vea o lo escuche. Y sí, no puedo negar que el mundo depende de internet, ahora mismo lo estoy utilizando, pero os invito a probar esa sensación de libertad que te provoca redescubrir que el mundo no se acaba si no tienes conexión. Os aseguro que lo disfrutaréis.

Irantzu de Esteban es periodista en el Diario de Navarra

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Ramón Salaverría: “La alfabetización mediática es la clave para combatir las fake news”

  • Este martes a las 19:00 se ha llevado a cabo la conferencia ‘Esto no es una pipa. Sobre las fake news’ en la Biblioteca de Navarra, integrada en el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación: Pasado, Presente y Futuro’
  • La ponencia ha sido moderada por Alicia Ezker, periodista de Diario de Noticias, y han participado Ramón Salaverría y Hildegart González, profesores de la Universidad de Navarra y Javier Erro, profesor en la UPNA
  • Hildegart González: “No estamos preparados para saber qué es cierto y qué no lo es”
De izquierda a derecha: Hildegart González, Ramón Salaverría y Alicia Ezker durante la conferencia. FOTO: JULEN SOBEJANO

ANDREA BRAVO.- La Biblioteca de Navarra comenzó el 12 de febrero el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación: Pasado, Presente y Futuro’. La segunda conferencia, celebrada este martes, reunió a tres profesores de la Universidad de Navarra para hablar sobre las fake news o noticias falsas.

“Las fake news han existido siempre, pero lo que es nuevo es la forma de transmitirlas a través de la red”. Con esta frase comenzaba Alicia Ezker, periodista de Diario de Noticias, encargada de moderar la ponencia. A continuación, Ramón Salaverría, experto en Periodismo Digital, describió las tres definiciones de noticia: “Las noticias pueden guiarse por una definición periodística, institucional o propagandística. Normalmente, se limita el concepto de fake news a la propaganda, pero también se puede hablar de noticias falsas en los otros terrenos”.

La educación digital, necesaria contra las noticias falsas

Salaverría explicó a través de las 5W periodísticas el fenómeno de las noticias falsas: “¿Qué? Una noticia falsa es aquella que no se ajusta a la realidad. ¿Quién? Detrás de ellas, pueden esconderse dos grupos de personas: las que buscan un lucro económico o grupos con intereses políticos ocultos. ¿Dónde? Gran parte nos llegan a través de las redes sociales. ¿Cómo? Hay un entramado tecnológico que promociona los contenidos que adquieren mayor atractivo para el público. Los algoritmos detectan esos contenidos y estimulan que se compartan más. ¿Por qué? Por intereses económicos o ideológicos”.

La conclusión a la que llegaba Salaverría era la necesidad de “alfabetización mediática”, en la que la ciudadanía y la educación son la clave para combatir las fake news. Hildegart González, experta en redes y comunicación, compartía la misma idea: “Ingenuamente, los ciudadanos creemos que estamos muy bien informados porque tenemos un acceso brutal a toda la información. El problema es que no estamos preparados para saber qué es cierto y qué no lo es”.

El periodista y sociólogo Javier Erro apuntó hacia las fake news desde un punto de vista sociológico, y alertó de lo preocupante de crear un mundo falso a través del sistema mediático. “¿Estamos ante la mentira como una forma de vida social? ¿Nos estamos acostumbrando a la falsedad y a la impunidad intelectual?”, se preguntaba. Para Erro, el resultado de una proliferación de noticias falsas es la pérdida de la “utilidad del espacio público y la democracia participativa”.

El filtro burbuja y la cámara de eco

Los ponentes invitados también explicaron la paradoja que se da en el entorno mediático actual. Aunque ahora se tenga un acceso mayor a la información y en teoría la forma de informarse en “más saludable”, Internet ha traído “una mayor promiscuidad mediática”, recalcaba Salaverría. El experto en Periodismo Digital dedicó unos minutos a exponer el concepto de echo chamber o cámara de eco, un fenómeno que en comunicación ilustra la situación en la que las personas buscan lugares que dan una apariencia de diversidad y apertura, pero en realidad retroalimentan pensamientos e ideas propias. “No queremos vernos desafiados por algo que se enfrenta a nuestras creencias o presupuestos”, dijo.

La cámara de eco se ve potenciada por el filtro burbuja, un concepto acuñado por el activista Eli Pariser, y que Salaverría explica como “un sistema estadístico que mide hasta dónde o cómo se lee una materia. Detecta los contenidos más leídos y nos vuelve a proporcionar aquello que conecta con los mismos presupuestos de partida. Facebook, por ejemplo, nos genera una falsa impresión de libertad informativa”.

Javier Erro terminaba la conferencia alegando la responsabilidad compartida de profesionales, políticos y ciudadanos para enfrentarse a la propagación de las fake news: “¿Estamos dispuestos a luchar por una información veraz?”.

Para saber más

El martes 26 de febrero, los periodistas Javier Pagola e Ignacio Iriarte hablarán sobre empresas informativas y periodismo en un mundo digital en la conferencia ‘El futuro ya ha llegado’ en la Biblioteca de Navarra, culminando así con el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación: Pasado, Presente y Futuro’.

La obstinación del sector del taxi en tiempos de evolución

BEATRIZ MINGUEZA.- El sector del taxi en Madrid decidió el martes 5 de febrero apagar la mecha de la huelga indefinida. Dos semanas durante las cuales han entorpecido las calles de la ciudad, han protagonizado altercados y han provocado momentos de tensión. Todo para que sus reivindicaciones hayan quedado en agua de borrajas. Aún así, pese a no haber conseguido que sus peticiones lleguen a buen puerto, han dejado claro que el fin de la huelga se trata de un punto y aparte. El presidente de la Federación del Taxi de Madrid, Julio Sanz, aseguró que puede que esta batalla se haya perdido, pero que la guerra por “conseguir una regulación justa” frente a los VTC, vehículos utilizados por Uber y Cabify, va a seguir su curso. 

Su afán, en ocasiones descontrolado, por marcar un territorio que han dominado a lo largo de tantos años les ha supuesto, durante esos 16 días de huelga, una pérdida de en torno a 160 euros diarios. Un varapalo que, sumado a la reticencia del Gobierno regional a aceptar unas medidas que han considerado “radicales”, explica la decisión de los taxistas de volver al trabajo. 

«Sus reivindicaciones no solo no han tenido resultados, sino que la confianza en un gremio tan arraigado como es el del taxi se ha visto lógicamente mermada»

Su actitud tampoco ha acompañado. La impaciencia que ha guiado las protestas de muchos ha provocado situaciones de nerviosismo y malas formas que han desplazado sus peticiones a un segundo plano. Como consecuencia, sus reivindicaciones no solo no han tenido resultados, sino que la confianza en un gremio tan arraigado como es el del taxi se ha visto lógicamente mermada y la apuesta por los servicios de Uber o Cabify, sus competidores, se ha intensificado.

La defensa del libre mercado ha sido uno de los argumentos que más se han utilizado para frenar las quejas del sector, una demanda a pie de calle que muchos no entienden y otros rechazan. Más si cabe en la situación de evolución constante en la que está envuelta la sociedad hoy en día, a raíz sobre todo de la revolución tecnológica. No queda lejos la comparación con realidades similares, como la que están viviendo los medios de comunicación con las nuevas formas de informar, contar o entretener; o la eclosión de innovadores maneras de buscar alojamiento a la hora de viajar, como es el caso de la plataforma Airbnb. 

Los periódicos y las agencias de viajes también han sufrido, como el sector del taxi, cambios, y tampoco han sido positivos. Pero en lugar quedarse estancados en lo perdido estos últimos años, la mayoría ha apostado por la supervivencia tras descubrir que solo tenían dos opciones: adaptarse o morir. 

Beatriz Mingueza también es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra. Visita su blog Más Allá de la Fiesta, y entérate de las últimas novedades sobre las peñas de Pamplona

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