Anestesiarse

BEATRIZ JORDÁN.- Fíjese en este caso: El periodista José María Olmo comparaba en un tweet la repercusión de dos noticias diferentes ⸺publicadas por él⸺. Una de ellas hablaba del crimen del concejal de Llanes. La otra, sobre una investigación contra Iberdrola por inflar el precio de la luz. Los lectores devoraron la primera nada más lanzarla. La segunda, no estuvo ni entre las diez más leídas de ese día.

Se discursea mucho sobre la crisis de los medios y la incertidumbre en la que deambula el periodismo. Pero muy poco se discute de la pasividad de los ciudadanos. Las personas viven anestesiadas por otro tipo de quehaceres. Un claro ejemplo: el adictivo mundo del like en el que viven inmersos. Una vida virtual ⸺paralela a la real⸺ les lleva a buscar con ansias una foto que permita conseguir más y más likes.

«Esa esencia del perro guardián que vigila la democracia ha quedado en tierra sin nadie»

La simplona obsesión por la aprobación mediática deja en un segundo plano cuestiones ⸺aparentemente⸺ irrelevantes. Las noticias significativas no interesan. Aunque nos estén manipulando las facturas de la luz, el morbo que generan los laberintos amorosos de Llanes sigue ocupando el puesto número uno. Frente a unos datos que a Olmo le costaron dos meses de trabajo, una pieza escrita en cinco horas se sale de la gráfica.

Lo del cuarto poder parece que ya no se lleva, o al menos, no vende. Cada vez escasean más los equipos de investigación en los diarios tradicionales. Es lo primero a lo que se mete la tijera. Esa esencia del perro guardián que vigila la democracia ha quedado en tierra sin nadie. Sin embargo, hay periodistas que siguen creyendo en la información de calidad. Hay medios de comunicación que siguen arriesgando ⸺su negocio al fin y al cabo⸺ con noticias que no suelen coincidir con las que prefiere la mayoría. Por desgracia.

El periodista de El Confidencial terminaba diciendo que seguirán con Iberdrola, con los bancos que blanquean dinero de la prostitución, los políticos que financian campañas con donaciones ilegales y otros temas poco leídos. La sociedad necesita de estos asuntos, aunque haya que meterlos con embudo. Para que despierten y sean conscientes del mundo ⸺real, del día a día⸺ en el que están presentes. Pero no viven. Sin anestesia.

Beatriz Jordán es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra. Visita su blog Más Allá de la Fiesta y conoce las últimas novedades de las peñas de Pamplona

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Cada lunes publico una columna de opinión de extensión y tema libre, relacionado con el uso de Internet y las redes sociales. Tú también puedes colaborar. Si quieres publicar tu texto en Hiperconectados, no dudes en escribirme a andreabravoaraujo@gmail.com o contactarme a través de mis redes sociales

David Ruipérez: “Los padres deberían proteger la imagen del menor en lugar de lucrarse con ella ”

En la era digital, los influencers y youtubers se han convertido en los nuevos ídolos de niños y adolescentes que quieren ser como ellos. Sin embargo, la locura por los likes o la sobreexposición en las redes puede tener consecuencias negativas para los menores. David Ruipérez, periodista y autor de ‘Mi vida por un like, explora en su libro cómo nos ha cambiado el mundo digital y, en concreto, cómo puede afectar a los niños

ANDREA BRAVO.- El año pasado, un niño de siete años entró en la lista los youtubers mejor pagados de Forbes. Con 22 millones de dólares (unos 19 millones de euros), Ryan ToysReview se alza con el primer puesto de la lista. El canal, controlado por los padres del niño, tiene 18 millones de suscriptores. Ryan se dedica a realizar reseñas de juguetes, con tanto éxito que el verano pasado lanzó su propia colección apoyado por Walmart, una cadena de supermercados estadounidense.

En España, es el canal Las Ratitas el que lidera las listas de influencia en la red, según la clasificación de Socialblade. Con más de 11 millones de suscriptores, las hermanas Claudia y Gisele, de seis y siete años, juegan ante las cámaras para divertir a otros niños. Una actividad que puede parecer inocente ha sido denunciada por Save the Children que, a través del Consejo Audiovisual de Cataluña, ha exigido iniciar una investigación a la Fiscalía de Menores de Barcelona por una supuesta instrumentalización de las niñas.

Crece la polémica ante la proliferación de canales de menores en YouTube. Sin embargo, para muchos niños, ser youtuber puede llegar incluso a ser “su trabajo soñado”. El periodista David Ruipérez explora el fenómeno de los influencers, youtubers y gamers en ‘Mi vida por un like, en el que también ofrece consejos a los padres para guiar a sus hijos en un uso adecuado de las redes sociales

El periodista y escritor David Ruipérez.
FOTO: JAVIER RUIZ BURÓN

P: ¿Por qué se ve tan mal la exposición de niños en YouTube mientras se acepta a niños actores o cantantes?

R: Hay, proporcionalmente, muy pocos niños actores y cantantes y muchos de ellos, no todos, han acabado como juguetes rotos y han lamentado perderse una infancia normal. Ser niño del mundo del espectáculo implicaba castings, contactos, etc. No es fácil. Sin embargo, ser un niño youtuber está al alcance de cualquiera y puede ser un mero entretenimiento o un gran negocio. Los niños quieren ser youtubers porque creen que les van a llover los regalos sólo por jugar o hacer monerías ante la cámara. Necesitan la complicidad de los padres tanto para crear el canal como para editar los vídeos.

P: ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de ser un niño youtuber?

R: Si les va muy bien estarán sometidos a la presión, como les sucede a los youtubers adultos, de crear contenidos originales con cierta periodicidad, y eso genera presión y les resta tiempo, no sólo de los estudios, sino de algo tan básico como jugar. Si tienen mucho éxito y fama su desarrollo emocional no va a ser normal, porque no son maduros, y puede que a la larga todo ello tenga algunas consecuencias a nivel anímico o psicológico. No me parece muy sano y creo, sí, que pueden estar sometidos a presión por parte de su entorno cuando generan una gran cantidad de dinero. En casos extremos podría ser explotación laboral infantil. Como un juego o una forma de expresarse, YouTube o las redes sociales en general pueden incentivar la creatividad o aportar valores como la recompensa al trabajo duro, pero muchos mini influencers pueden darse un golpe con la realidad cuando crezcan y, en general, lamentar haberse perdido capítulos clave del desarrollo de la mayor parte de los niños.

«No creo que creándoles su propia televisión para que lo vean millones de desconocidos se esté protegiendo al menor»

P: Algunos padres de niños youtubers creen que estando “detrás” de ellos ya basta para que no haya ningún peligro para sus hijos. La madre de una niña youtuber decía en La Sexta: “Los papás que piensan que los niños están muy sobreexpuestos deberían saber que sus padres están detrás y tienen una buena protección”. ¿Qué respondería a esta afirmación?

R: Los padres deberían proteger la imagen del menor en lugar de lucrarse con ella. Llevamos décadas pixelando las caras de los niños en los medios de comunicación y ahora se hace alarde. Habrá padres responsables detrás de algunos niños y niñas youtubers y otros no tanto. No podemos generalizar. Creo que hay que reforzar el apoyo psicológico de estos menores porque, en la frágil autoestima del adolescente, estar expuesto supone que también otras personas pueden comentar tu aspecto, tu físico o tu forma de hablar y hacerles mucho daño. No creo que creándoles su propia televisión para que lo vean millones de desconocidos se esté protegiendo al menor. Pero no quiero ser radical, hay niños que pueden mostrar sus habilidades en YouTube, ser creativos, hacer malabares o teatro, pero cuando el chico o chica se convierte en esclavo de unos fans a los que no quiere defraudar puede sufrir mucho.

P: Un consejo que da a los padres en su libro es el de enseñar a los niños a respetar su propia intimidad. Sin embargo, en un entorno donde todo el mundo publica lo que hace a cada momento, ¿qué argumentos podrían usarse para que los niños lo entiendan como algo que les puede perjudicar en el futuro? ¿Cómo explicar el concepto de «huella digital» a un niño?

R: Los niños y adolescentes no hacen caso a lo que le podamos decir los adultos y mucho menos si el adulto es su padre o madre. Lo mejor es que lo comprueben en ejemplos de los influencers que conocen, gente a la que la fama, la presión o la sobreexposición le ha pasado factura de alguna forma. Fotos de chicas en traje de baño que han acabado en manos de pederastas, etc. En cualquier caso, ellos no piensan en las consecuencias a largo plazo. Se puede sembrar desde que son pequeños, mensajes sobre que si revelas todo el tiempo lo que haces o dónde te encuentras pueden robar en tu casa o hacerles entender que no es bueno que la gente sepa en qué colegio estudias. Pero, insisto, lo mejor es mostrarle la cara B de las redes sociales mediante ejemplos que les resulten familiares.

P: ¿Qué piensa del movimiento de “desconexión digital” (eliminación de las cuentas en las redes sociales) que promueven algunos personas como la única solución para evitar el uso de sus datos y no ser manipulado a través de las burbujas informativas?

R: Sí, asusta pensar en el uso de nuestros datos, de que podemos ser unas marionetas o personas manipulables, pero tampoco podemos volver al pasado. Las redes e Internet forman parte de nuestra vida. Si te conviertes en un ermitaño y te mudas a una cueva y no tienes contacto con otros seres humanos seguro que no te manipulan. Muchas personas nos hemos vuelto esclavos de las redes sociales y está claro que prescindir de ellas te hace más libre y quizá más feliz, pero también puede que te prive de un círculo de amigos o no te enteres de lo que pasa en el mundo. Mejor hacer un uso racional y poder sentarte bajo un árbol a leer un rato sin hacer caso a los pitidos del teléfono.

«La educación en los colegios es fundamental para que los jóvenes no se crean las fake news y tengan un pensamiento crítico»

P: ¿Ve necesaria una asignatura de educación digital o alfabetización mediática para niños?

R: Sin duda. Resulta imprescindible, pero con la Educación como arma arrojadiza entre partidos políticos o Gobiernos Autonómicos no sé si podrán ponerse de acuerdo. Muy pocos docentes están mínimamente familiarizados con las redes sociales, por eso les conviene leer ‘Mi vida por un like‘. La educación en los colegios es fundamental para que los jóvenes no se crean las fake news y tengan un pensamiento crítico. Y también para que hagan un uso adecuado de las redes sociales.

Sobre David Ruipérez, autor de ‘Mi vida por un like’

Madrid. 1979. David Ruipérez es un periodista con dilatada trayectoria en la información de salud, ciencia y tecnología. Actualmente es coordinador de contenidos en el Departamento de Comunicación del Consejo General de Enfermería de España y durante muchos años fue jefe de sección en el diario La Razón, donde estuvo al frente del prestigioso y veterano semanario dominical A tu salud. Colaborador en distintos medios y autor de libros divulgativos como Mi mente es mi enemigo y El carnívoro feliz.

Niñez, tesoro perdido

PAOLA IBIRICU.- Hace un tiempo estuve en Castro Urdiales, un municipio cántabro con un encanto que atrapa. Mi misión allí era la de informar a chavales de entre diez y doce años sobre la profesión periodística, y proporcionarles algunas claves para que sean capaces de diferenciar una noticia verídica de un falsa. Y ya saben cómo es tratar con niños. Son curiosos, inquietos, hacen preguntas, quieren saberlo todo. Así que una cosa llevó a la otra y acabamos hablando de Internet y redes sociales. Más concretamente, de youtubers. Se los sabían todos. Y, cuando digo todos, es todos. Pero no fue eso lo que me sorprendió. Lo que me dejó alucinada fueron sus caras de admiración, el brillo que iban adquiriendo sus ojos conforme la conversación sobre los que son, sin lugar a dudas, sus ídolos avanzaba.

«YouTube trae consigo una sobreexposición para la que los niños no están preparados»

Como podrán adivinar a estas alturas, ante la pregunta “¿qué queréis ser de mayores?” se alzaron varias manitas con el fin de expresar un deseo que no deja de rondarles la cabeza y que ansían cumplir. De hecho, algunos ya habían comenzado a dar los primeros pasos. Y es que la profesión de youtuber está entre las diez más deseadas por los menores de edad en España, algo que me apena y me preocupa a partes iguales.

YouTube trae consigo una sobreexposición para la que los niños no están preparados. Incluso me atrevería a decir que ni siquiera los adultos lo estamos. YouTube implica abrirte a tus cientos, miles, millones de seguidores, renunciando a tu privacidad. Implica saber aceptar la críticas constructivas e intentar mantenerte emocionalmente estable ante las destructivas. YouTube es dinero, es trabajo, son objetivos y una preocupación continua en torno a su cumplimiento. Y todo ello se traduce a un nivel de estrés que los niños no deberían tener y que sus padres no deberían apoyar. Sin embargo, lo hacen. No sé si por ver felices a sus hijos o por no acarrear con la culpa de haber sido una piedra en el camino a la realización de sus sueños, pero lo hacen. Y yo me pregunto: ¿Realmente merece la pena el precio a pagar? Aquel día regresé a casa con esa duda y con un sabor de boca agridulce que ni el mar Cantábrico logró enmascarar.

Paola Ibiricu es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra

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¿Por qué compartimos un meme?

Están por todas partes y, sin embargo, nadie conoce las claves de su viralidad. ¿Por qué compartimos algo que nos hace gracia? Delia Rodríguez, en su libro ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’, da respuesta a esta pregunta

ANDREA BRAVO.- Manu jugaba a baloncesto cuando se dio un golpe en el costado. No le dio importancia hasta que, unos días después, decidió acudir a urgencias por el dolor que no le había dejado en todo el fin de semana. Cuando llega al médico, le dicen que le tienen hacer placas, por si acaso. Surge un problema: no aparece en la base de datos ni en la seguridad social. Manu se dirige a las oficinas de la Seguridad Social para averiguar qué sucede. “¿Y sabes qué me dicen? ¡Que llevo fallecido desde 2017!”. Sí, mi amigo llevaba “muerto” desde 2017. Dos años sin existir.

Manu me contaba que, al no haber tenido ninguna urgencia ni necesidad de darse de alta de ningún trabajo en la Seguridad Social, no se habían percatado del fallo. Al margen de la confusión y el (gran) error que podría haber llevado a un problema mayor en otro tipo de urgencias, Manu me lo explicaba como una anécdota graciosa en un audio de Whatsapp: “Por lo menos me atendieron rápido en las oficinas de la Seguridad Social. Nadie se creía lo que estaba pasando. Pero bueno, ahora por lo menos me han podido hacer las placas. Tengo una costilla rota”.

Tras conocer la historia, sus amigos no perdieron el tiempo. Aquí os dejo unos ejemplos de los memes que le hicieron:

Si tienes Instagram o Twitter, habrás visto este tipo de imágenes. Aunque la historia de Manu no pasó de Whatsapp, cada día miles usuarios suben memes a las redes adaptándolos a una noticia o a una experiencia personal o colectiva. Las empresas también se suben al tren de los memes para promocionarse, como Desatranques Jaén, una pequeña empresa familiar que ha conseguido llamar la atención de los usuarios de Twitter con sus campañas. Todo comenzó con ‘La leyenda’, el hit de la empresa. El vídeo viral inspiró a otros tuiteros para crear memes sobre Desatranques Jaén.

Pero, ¿cómo surgen los memes? Delia Rodríguez, en su libro ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’, define los memes como “ideas que saltan de mente en mente. Ideas contagiosas que pueden venir de cualquier época y lugar y evolucionan sin nuestro permiso”.

Por tanto, la periodista entiende por meme no solo como una imagen graciosa con una frase que le acompaña. Un meme puede ser una idea, una fotografía, un vídeo o incluso personas que se ponen de moda. Internet posibilita que las personas compartamos al momento aquello que nos parece relevante o gracioso. En el capítulo tres del libro, Delia Rodríguez establece tres razones por las que compartimos información en las redes:

  1. Compartimos por los demás. La autora del libro cita a Matthew Lieberman, un investigador de la Universidad de California para explicar por qué compartimos por los demás. Según Lieberman, cuando recibimos información, también pensamos en otras personas a las que les podría interesar. Las nuevas tecnologías permiten que ese intercambio se dé al momento, por lo que es más probable que suceda.
  2. Compartimos por nosotros mismos. Una pequeña descarga química recorre nuestro cuerpo cuando compartimos información sobre nosotros. Rodríguez expone un estudio realizado en la Universidad de California en 2012. Comprobaron que las personas que participaron en él estaban dispuestas a dejar de ganar dinero a cambio de hablar de sí mismos.
  3. Compartimos porque no podemos evitarlo. La autora explica que reforzamos lazos con nuestro grupo social a través de los contenidos que compartimos con ellos.

Delia Rodríguez hace una radiografía más extensa de los memes y lo viral en Internet en ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’. Habla acerca de la sobreinformación, la economía de la atención o los memes y la política. Un libro necesario para comprender de cerca los contenidos que consumimos en Internet.

Sobre la autora del libro

Delia Rodríguez es periodista, fundadora de Verne, web social de El País. También ha trabajado en El Huffington Post y SModa, entre otros. Si quieres conocer su trabajo, puedes visitar su web o su perfil de Twitter.

Ignacio Iriarte: “El reto está en convencer a la sociedad de que el periodismo de calidad no es gratis”

  • Ignacio Iriarte, catedrático de Empresa Informativa en la UPV y el periodista Javier Pagola protagonizan la ponencia ‘El futuro ya ha llegado,’ celebrada este martes a las 19.00 en la Biblioteca de Navarra
  • Con esta charla finaliza el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación. Pasado, Presente y Futuro del Periodismo’
  • Javier Pagola: “Internet es un gran espacio de libertad, pero también el escenario de la mayor batalla contra ella”

ANDREA BRAVO

(Esta es una crónica minuto a minuto. Lee los contenidos de abajo hacia arriba)

20:10 Tanto el catedrático Ignacio Iriarte como el periodista Javier Pagola están de acuerdo en que la crisis del modelo de negocio de las empresas informativas se solucionará en el momento en el que los lectores estén dispuestos a pagar por la información. The New York Times se alza como referente para los medios de todo el mundo. «Es el ejemplo que demuestra que es posible vender periodismo de calidad», afirma Iriarte.

20:00 Iriarte termina la conferencia instando a los presentes a informarse y a ser conscientes de la necesidad de ello, puesto que “los medios son estrictamente indispensables para el funcionamiento democrático, pero requiere de ciudadanos informados y que tengan interés por hacerlo”.

19:55 Para responder a la pregunta de Pagola sobre la existencia de una verdadera opinión pública en España, Iriarte responde: “Así como los medios de comunicación tienen la obligación de informar con veracidad y honestidad, los ciudadanos tienen también la obligación, aunque sea un derecho, de informarse, de estar al día, de comparar lo que ve, lee y escucha”.

19:50 Ante este panorama, Iriarte propone al The New York Times como referente de periódico digital: “Ha demostrado que es posible dar buena información y convencer a sus lectores de que esa información cuesta”. Este lunes, El Mundo Papel publicaba un reportaje del periodista Pablo Pardo acerca del modelo de negocio de los periódicos norteamericanos.

19:40 Para el periodista Javier Pagola, las causas de la crisis del modelo de negocio está directamente relacionada con la generalización de Internet, pero también con la caída de la publicidad y “la pérdida de sentido público en los medios y de calidad en la información”.

19:30 Iriarte: “Internet es una herramienta de la que es posible hacer una fuente de ingresos, pero los medios de comunicación tradicionales aún no lo han conseguido. El problema y el reto que tienen ahora está en convencer a todo el mundo de que la información no es gratis, de que el periodismo de calidad tampoco lo es. Los periodistas tienen que encontrar la manera de vender noticias”.

19:20 El catedrático Ignacio Iriarte interviene en la reflexión de Pagola, y afirma que “hemos llegado a unos tiempos en el que Internet se ha convertido, en algunos casos, un sistema de manipulación de la realidad”. Iriarte menciona el libro ‘El mundo tal y como es’, de Ben Rodhes, el que fue asesor de Obama durante su mandato. Según su autor, el 50% de la ciudadanía norteamericana se entera de lo que pasa a través de Facebook.

19:10 Pagola continúa: “El futuro del que hablamos ya es el presente. Internet se ha convertido en el gran espacio de la libertad, pero también en el escenario de la mayor batalla contra ella. La lucha por el control de nuestros datos se ha trasladado incluso a los intereses políticos y económicos”.

19:05 El periodista Javier Pagola comienza la charla exponiendo una reflexión: “Los medios son un reflejo del mundo en el que vivimos, un mundo que actualmente vive acelerado. Como seres humanos, no hemos sabido adaptarnos a esa aceleración, y las noticias que recibimos tampoco. El espacio líquido en el que vivimos, como dice el sociólogo Bauman, provoca también una sensación de percibir las noticias como acontecimientos inconexos, no como una continuidad de una historia”.

19:00 La sala de la Planta 1 de la Biblioteca de Navarra ha sido la elegida para recibir a los expertos invitados a las ponencias. La primera la dieron los periodistas Javier Pagola y Ángel Zoco, titulada ‘Los orígenes de la prensa y la radio en Navarra». A la segunda, ‘Esto no es una pipa’, los encargados de explicar qué son las fake news fueron los periodistas Hildegart González y Ramón Salaverría, junto al sociólogo Javier Erro, en una mesa moderada por la periodista Alicia Ezker.

18:50 A las 19:00 dará inicio la ponencia ‘El futuro ya ha llegado’ en la Biblioteca de Navarra. Se cierra así el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación. Pasado, Presente y Futuro del Periodismo’. En esta ocasión, los invitados son el periodista Javier Pagola e Igacio Iriarte, catedrático de Empresa Informativa en la Universidad del País Vasco.

Sin internet, ni posts, ni ‘likes’

Dejar de mirar una pantalla luminosa y centrarte en las cosas que te rodean puede ser una aventura de lo más recomendable

IRANTZU DE ESTEBAN.- Hace unas semanas mantuve una interesante conversación con mi compañera de piso: la dependencia de internet. Ella me dijo que nadie puede vivir sin conexión, que es una nueva religión y que todos somos practicantes. Es verdad. Hoy en día utilizamos la red para prácticamente todo, ¡ni siquiera tenemos que salir de casa para comprar el pan! ¿Dónde quedan esos desfiles de chándales, leggings y caras lavadas esperando la interminable cola en la panadería?

La conversación con mi amiga quedó atrapada en mi cerebro como un mosquito en una tela de araña. Hubo vida antes de la era digital. Hubo vida hace dos décadas, antes de que al profesor Tim Berners-Lee se le ocurriera la magnífica idea de crear la World Wide Web, conocida por sus tres uves dobles (www). En ese momento me di cuenta de que pasaba más tiempo mirando una pantalla luminosa que disfrutando de la vida real. La no digital.

Hubo vida antes del móvil. Yo lo descubrí de viaje y el día de mi cumpleaños, ni más ni menos. En medio de una isla, sin cobertura ni datos y mucho menos redes sociales. Casi en la prehistoria. Al principio sentí que algo me faltaba. Era mi cumpleaños y no tenía conexión. Seguro que mis amigos y familiares me estaban felicitando y la única respuesta que me ofrecía WhatsApp era un ‘conectando’. ¡Menuda insociable!


«Nos estamos perdiendo el mundo real. Ahora la gente no tiene una experiencia real, simplemente tiene la idea de esa experiencia»

En ese momento volvió a mis recuerdos la conversación con mi amiga. Sin darme cuenta había caído por completo en las redes de la conexión y ¡estaba atrapada! Sentí una especie de ‘ansiedad digital’. Iba a estar desconectada del mundo, me estaba perdiendo las fotos de comida que mis amigos colgaban en Instagram, el último tuit y, seguro, el más ingenioso que leería en años. Y lo peor de todo: ¡yo no podía instagramear el día de mi cumpleaños! Me sentí oprimida. Soy una persona independiente que disfruta de las pequeñas cosas, o eso creía, y estaba tirando por la borda un magnífico viaje viéndolo a través de una pantalla. Decidí aprovechar el momento para retroceder veinte años atrás y vivir en los 90. Sin internet, ni posts, ni ‘likes’.

Quizá algunos no me creáis, pero me agradó la desconexión digital. Sin teléfono disfruté más de las cosas simples, no había distracciones que hicieran que me perdiese cómo rompían las olas contra las rocas o admirar el vuelo de aquel extraño pájaro que sobrevolaba nuestras cabezas. Nada me quitaba tiempo. Sentada en una terraza veía a otras personas ensimismadas en ese aparato que nos aísla de la vida real, y me sentí libre. Observé a mi alrededor, escuché conversaciones ajenas y entablé una conversación con un mallorquín. Al cabo de un rato, me recomendó lugares inhóspitos a los que llegar sin conexión es una aventura de lo más recomendable. Si es que la capacidad de supervivencia del ser humano casi no tiene límites.

Nos estamos perdiendo el mundo real. Ahora la gente no tiene una experiencia real, simplemente tiene la idea de esa experiencia. Algo para enseñar, no para disfrutar. Imagínense cualquier evento donde la multitud no mira a través de sus ojos sino de una pantalla, ¿un capítulo de ‘Black Mirror’?, no. Parece que la vida solo existe si alguien la graba y la comparte. Dónde ha quedado ese estado de excitación que, antaño, provocaba la falta de respuesta a un mensaje, un tuit o un post. Ha cambiado nuestra vida hasta el punto de convertir la época anterior a internet en un periodo histórico difuso y terrible, similar a la Edad Media, o peor.

Esta experiencia me ha enseñado a disfrutar de lo que me rodea, sin pensar en un destinatario que lo vea o lo escuche. Y sí, no puedo negar que el mundo depende de internet, ahora mismo lo estoy utilizando, pero os invito a probar esa sensación de libertad que te provoca redescubrir que el mundo no se acaba si no tienes conexión. Os aseguro que lo disfrutaréis.

Irantzu de Esteban es periodista en el Diario de Navarra

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Ramón Salaverría: “La alfabetización mediática es la clave para combatir las fake news”

  • Este martes a las 19:00 se ha llevado a cabo la conferencia ‘Esto no es una pipa. Sobre las fake news’ en la Biblioteca de Navarra, integrada en el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación: Pasado, Presente y Futuro’
  • La ponencia ha sido moderada por Alicia Ezker, periodista de Diario de Noticias, y han participado Ramón Salaverría y Hildegart González, profesores de la Universidad de Navarra y Javier Erro, profesor en la UPNA
  • Hildegart González: “No estamos preparados para saber qué es cierto y qué no lo es”
De izquierda a derecha: Hildegart González, Ramón Salaverría y Alicia Ezker durante la conferencia. FOTO: JULEN SOBEJANO

ANDREA BRAVO.- La Biblioteca de Navarra comenzó el 12 de febrero el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación: Pasado, Presente y Futuro’. La segunda conferencia, celebrada este martes, reunió a tres profesores de la Universidad de Navarra para hablar sobre las fake news o noticias falsas.

“Las fake news han existido siempre, pero lo que es nuevo es la forma de transmitirlas a través de la red”. Con esta frase comenzaba Alicia Ezker, periodista de Diario de Noticias, encargada de moderar la ponencia. A continuación, Ramón Salaverría, experto en Periodismo Digital, describió las tres definiciones de noticia: “Las noticias pueden guiarse por una definición periodística, institucional o propagandística. Normalmente, se limita el concepto de fake news a la propaganda, pero también se puede hablar de noticias falsas en los otros terrenos”.

La educación digital, necesaria contra las noticias falsas

Salaverría explicó a través de las 5W periodísticas el fenómeno de las noticias falsas: “¿Qué? Una noticia falsa es aquella que no se ajusta a la realidad. ¿Quién? Detrás de ellas, pueden esconderse dos grupos de personas: las que buscan un lucro económico o grupos con intereses políticos ocultos. ¿Dónde? Gran parte nos llegan a través de las redes sociales. ¿Cómo? Hay un entramado tecnológico que promociona los contenidos que adquieren mayor atractivo para el público. Los algoritmos detectan esos contenidos y estimulan que se compartan más. ¿Por qué? Por intereses económicos o ideológicos”.

La conclusión a la que llegaba Salaverría era la necesidad de “alfabetización mediática”, en la que la ciudadanía y la educación son la clave para combatir las fake news. Hildegart González, experta en redes y comunicación, compartía la misma idea: “Ingenuamente, los ciudadanos creemos que estamos muy bien informados porque tenemos un acceso brutal a toda la información. El problema es que no estamos preparados para saber qué es cierto y qué no lo es”.

El periodista y sociólogo Javier Erro apuntó hacia las fake news desde un punto de vista sociológico, y alertó de lo preocupante de crear un mundo falso a través del sistema mediático. “¿Estamos ante la mentira como una forma de vida social? ¿Nos estamos acostumbrando a la falsedad y a la impunidad intelectual?”, se preguntaba. Para Erro, el resultado de una proliferación de noticias falsas es la pérdida de la “utilidad del espacio público y la democracia participativa”.

El filtro burbuja y la cámara de eco

Los ponentes invitados también explicaron la paradoja que se da en el entorno mediático actual. Aunque ahora se tenga un acceso mayor a la información y en teoría la forma de informarse en “más saludable”, Internet ha traído “una mayor promiscuidad mediática”, recalcaba Salaverría. El experto en Periodismo Digital dedicó unos minutos a exponer el concepto de echo chamber o cámara de eco, un fenómeno que en comunicación ilustra la situación en la que las personas buscan lugares que dan una apariencia de diversidad y apertura, pero en realidad retroalimentan pensamientos e ideas propias. “No queremos vernos desafiados por algo que se enfrenta a nuestras creencias o presupuestos”, dijo.

La cámara de eco se ve potenciada por el filtro burbuja, un concepto acuñado por el activista Eli Pariser, y que Salaverría explica como “un sistema estadístico que mide hasta dónde o cómo se lee una materia. Detecta los contenidos más leídos y nos vuelve a proporcionar aquello que conecta con los mismos presupuestos de partida. Facebook, por ejemplo, nos genera una falsa impresión de libertad informativa”.

Javier Erro terminaba la conferencia alegando la responsabilidad compartida de profesionales, políticos y ciudadanos para enfrentarse a la propagación de las fake news: “¿Estamos dispuestos a luchar por una información veraz?”.

Para saber más

El martes 26 de febrero, los periodistas Javier Pagola e Ignacio Iriarte hablarán sobre empresas informativas y periodismo en un mundo digital en la conferencia ‘El futuro ya ha llegado’ en la Biblioteca de Navarra, culminando así con el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación: Pasado, Presente y Futuro’.

La obstinación del sector del taxi en tiempos de evolución

BEATRIZ MINGUEZA.- El sector del taxi en Madrid decidió el martes 5 de febrero apagar la mecha de la huelga indefinida. Dos semanas durante las cuales han entorpecido las calles de la ciudad, han protagonizado altercados y han provocado momentos de tensión. Todo para que sus reivindicaciones hayan quedado en agua de borrajas. Aún así, pese a no haber conseguido que sus peticiones lleguen a buen puerto, han dejado claro que el fin de la huelga se trata de un punto y aparte. El presidente de la Federación del Taxi de Madrid, Julio Sanz, aseguró que puede que esta batalla se haya perdido, pero que la guerra por “conseguir una regulación justa” frente a los VTC, vehículos utilizados por Uber y Cabify, va a seguir su curso. 

Su afán, en ocasiones descontrolado, por marcar un territorio que han dominado a lo largo de tantos años les ha supuesto, durante esos 16 días de huelga, una pérdida de en torno a 160 euros diarios. Un varapalo que, sumado a la reticencia del Gobierno regional a aceptar unas medidas que han considerado “radicales”, explica la decisión de los taxistas de volver al trabajo. 

«Sus reivindicaciones no solo no han tenido resultados, sino que la confianza en un gremio tan arraigado como es el del taxi se ha visto lógicamente mermada»

Su actitud tampoco ha acompañado. La impaciencia que ha guiado las protestas de muchos ha provocado situaciones de nerviosismo y malas formas que han desplazado sus peticiones a un segundo plano. Como consecuencia, sus reivindicaciones no solo no han tenido resultados, sino que la confianza en un gremio tan arraigado como es el del taxi se ha visto lógicamente mermada y la apuesta por los servicios de Uber o Cabify, sus competidores, se ha intensificado.

La defensa del libre mercado ha sido uno de los argumentos que más se han utilizado para frenar las quejas del sector, una demanda a pie de calle que muchos no entienden y otros rechazan. Más si cabe en la situación de evolución constante en la que está envuelta la sociedad hoy en día, a raíz sobre todo de la revolución tecnológica. No queda lejos la comparación con realidades similares, como la que están viviendo los medios de comunicación con las nuevas formas de informar, contar o entretener; o la eclosión de innovadores maneras de buscar alojamiento a la hora de viajar, como es el caso de la plataforma Airbnb. 

Los periódicos y las agencias de viajes también han sufrido, como el sector del taxi, cambios, y tampoco han sido positivos. Pero en lugar quedarse estancados en lo perdido estos últimos años, la mayoría ha apostado por la supervivencia tras descubrir que solo tenían dos opciones: adaptarse o morir. 

Beatriz Mingueza también es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra. Visita su blog Más Allá de la Fiesta, y entérate de las últimas novedades sobre las peñas de Pamplona

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¿Era dorada o era oscura?

ANDREA BRAVO.- Familiarizados, el anuncio de la Navidad pasada de IKEA acumula más de 10 millones de reproducciones en Youtube. La campaña, que llevaba como lema #DesconectaParaConectar, invitaba a las familias a dejar a un lado los móviles y las redes sociales para conocerse mejor. Del 24 de diciembre al 1 de enero, la empresa sueca decidió eliminar su actividad en las redes, culminando así su exitosa campaña de publicidad. Este proyecto nace tras la publicación de su informe ‘¿Estamos hiperconectados?’ en el que se entrevistó a 2.500 personas y se llegó a la conclusión de que el 57% de ellas aseguraba sentirse aislados en su casa por estar mirando el móvil.

Esta es tan solo unas de las razones por las que la desconexión digital gana cada vez más adeptos. El periodista David Gistau o la actriz Belén Rueda son solo algunos de las personas que el año pasado decidieron abandonar su presencia en las redes sociales. Mientras tanto, profesionales como Tristán Harris, antiguo diseñador ético de Google, el pionero digital Jaron Lanier o el psicólogo Adam Alter están intentando concienciar a la sociedad acerca de los peligros que pueden entrañar las redes y las tecnologías digitales.

«El medio es el mensaje»

El 2018 ha sido un año negro para las redes, especialmente tras el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook. La polémica surgida alrededor de los datos que circulan por Internet ha acentuado el debate entre los más entusiastas y los más escépticos de las redes. Sin embargo, no todo es blanco y negro. En Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, su autor, Nicholas Carr, se hace esta pregunta: “¿Estamos en la era dorada del acceso y la participación o en la era oscura de la mediocridad y el narcisismo?”.

Para responderla, Carr menciona el famoso aforismo del teórico canadiense Marshall McLuhan: “El medio es el mensaje”. McLuhan se refería a que “los medios eléctricos” de su época (en los años 20 eran el teléfono, la radio, el cine y la televisión) podían llegar a cambiarnos, e incluso llegar a convertirse en “extensiones” de nosotros. El mensaje que transmitían no era lo verdaderamente importante, sino que el medio en sí mismo ERA el mensaje. El teórico lo compara con otras invenciones como la rueda, cuya tecnología cambió la forma de transportarse y, en consecuencia, la forma de relacionarse. Lo mismo pasó con la imprenta en el siglo XV y es lo que está sucediendo ahora con Internet.

La digitalización no solo hace que nuestra forma de relacionarnos se altere, sino que conlleva otras consecuencias, como la transformación del ámbito empresarial en distintos sectores, modificaciones en nuestro cerebro a la hora de procesar la información e incluso la polarización de opiniones en la conversación mediática. Cuestiones como el multitasking  (o multitarea), el filtro burbuja, ciberbullying o la adicción al móvil y a las redes sociales se cuelan cada día entre los temas que tratan los medios de comunicación.

El objetivo de este proyecto es conocer los efectos que Internet y la digitalización tiene en nuestras vidas. Porque, queramos o no, estamos cambiando. ¿Estamos preparados para la era hiperconectada?

Acerca de este blog

‘Hiperconectados’ es un espacio abierto para explorar los cambios que Internet y las redes sociales han provocado en nuestra sociedad, pero también un lugar para pensar y opinar. Por eso, cada lunes publicaré una columna de opinión de todos aquellos que quieran compartir ideas. Si quieres colaborar, escríbeme un correo o contáctame a través de las redes sociales, me puedes encontrar en Twitter, Facebook e Instagram como @lapislazuliwi.

Los miércoles subiré una entrevista, una conferencia o reseñas de libros relacionados con el tema. ¡No te olvides de comentar!