Anestesiarse

BEATRIZ JORDÁN.- Fíjese en este caso: El periodista José María Olmo comparaba en un tweet la repercusión de dos noticias diferentes ⸺publicadas por él⸺. Una de ellas hablaba del crimen del concejal de Llanes. La otra, sobre una investigación contra Iberdrola por inflar el precio de la luz. Los lectores devoraron la primera nada más lanzarla. La segunda, no estuvo ni entre las diez más leídas de ese día.

Se discursea mucho sobre la crisis de los medios y la incertidumbre en la que deambula el periodismo. Pero muy poco se discute de la pasividad de los ciudadanos. Las personas viven anestesiadas por otro tipo de quehaceres. Un claro ejemplo: el adictivo mundo del like en el que viven inmersos. Una vida virtual ⸺paralela a la real⸺ les lleva a buscar con ansias una foto que permita conseguir más y más likes.

«Esa esencia del perro guardián que vigila la democracia ha quedado en tierra sin nadie»

La simplona obsesión por la aprobación mediática deja en un segundo plano cuestiones ⸺aparentemente⸺ irrelevantes. Las noticias significativas no interesan. Aunque nos estén manipulando las facturas de la luz, el morbo que generan los laberintos amorosos de Llanes sigue ocupando el puesto número uno. Frente a unos datos que a Olmo le costaron dos meses de trabajo, una pieza escrita en cinco horas se sale de la gráfica.

Lo del cuarto poder parece que ya no se lleva, o al menos, no vende. Cada vez escasean más los equipos de investigación en los diarios tradicionales. Es lo primero a lo que se mete la tijera. Esa esencia del perro guardián que vigila la democracia ha quedado en tierra sin nadie. Sin embargo, hay periodistas que siguen creyendo en la información de calidad. Hay medios de comunicación que siguen arriesgando ⸺su negocio al fin y al cabo⸺ con noticias que no suelen coincidir con las que prefiere la mayoría. Por desgracia.

El periodista de El Confidencial terminaba diciendo que seguirán con Iberdrola, con los bancos que blanquean dinero de la prostitución, los políticos que financian campañas con donaciones ilegales y otros temas poco leídos. La sociedad necesita de estos asuntos, aunque haya que meterlos con embudo. Para que despierten y sean conscientes del mundo ⸺real, del día a día⸺ en el que están presentes. Pero no viven. Sin anestesia.

Beatriz Jordán es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra. Visita su blog Más Allá de la Fiesta y conoce las últimas novedades de las peñas de Pamplona

___________

Cada lunes publico una columna de opinión de extensión y tema libre, relacionado con el uso de Internet y las redes sociales. Tú también puedes colaborar. Si quieres publicar tu texto en Hiperconectados, no dudes en escribirme a andreabravoaraujo@gmail.com o contactarme a través de mis redes sociales

¿Por qué compartimos un meme?

Están por todas partes y, sin embargo, nadie conoce las claves de su viralidad. ¿Por qué compartimos algo que nos hace gracia? Delia Rodríguez, en su libro ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’, da respuesta a esta pregunta

ANDREA BRAVO.- Manu jugaba a baloncesto cuando se dio un golpe en el costado. No le dio importancia hasta que, unos días después, decidió acudir a urgencias por el dolor que no le había dejado en todo el fin de semana. Cuando llega al médico, le dicen que le tienen hacer placas, por si acaso. Surge un problema: no aparece en la base de datos ni en la seguridad social. Manu se dirige a las oficinas de la Seguridad Social para averiguar qué sucede. “¿Y sabes qué me dicen? ¡Que llevo fallecido desde 2017!”. Sí, mi amigo llevaba “muerto” desde 2017. Dos años sin existir.

Manu me contaba que, al no haber tenido ninguna urgencia ni necesidad de darse de alta de ningún trabajo en la Seguridad Social, no se habían percatado del fallo. Al margen de la confusión y el (gran) error que podría haber llevado a un problema mayor en otro tipo de urgencias, Manu me lo explicaba como una anécdota graciosa en un audio de Whatsapp: “Por lo menos me atendieron rápido en las oficinas de la Seguridad Social. Nadie se creía lo que estaba pasando. Pero bueno, ahora por lo menos me han podido hacer las placas. Tengo una costilla rota”.

Tras conocer la historia, sus amigos no perdieron el tiempo. Aquí os dejo unos ejemplos de los memes que le hicieron:

Si tienes Instagram o Twitter, habrás visto este tipo de imágenes. Aunque la historia de Manu no pasó de Whatsapp, cada día miles usuarios suben memes a las redes adaptándolos a una noticia o a una experiencia personal o colectiva. Las empresas también se suben al tren de los memes para promocionarse, como Desatranques Jaén, una pequeña empresa familiar que ha conseguido llamar la atención de los usuarios de Twitter con sus campañas. Todo comenzó con ‘La leyenda’, el hit de la empresa. El vídeo viral inspiró a otros tuiteros para crear memes sobre Desatranques Jaén.

Pero, ¿cómo surgen los memes? Delia Rodríguez, en su libro ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’, define los memes como “ideas que saltan de mente en mente. Ideas contagiosas que pueden venir de cualquier época y lugar y evolucionan sin nuestro permiso”.

Por tanto, la periodista entiende por meme no solo como una imagen graciosa con una frase que le acompaña. Un meme puede ser una idea, una fotografía, un vídeo o incluso personas que se ponen de moda. Internet posibilita que las personas compartamos al momento aquello que nos parece relevante o gracioso. En el capítulo tres del libro, Delia Rodríguez establece tres razones por las que compartimos información en las redes:

  1. Compartimos por los demás. La autora del libro cita a Matthew Lieberman, un investigador de la Universidad de California para explicar por qué compartimos por los demás. Según Lieberman, cuando recibimos información, también pensamos en otras personas a las que les podría interesar. Las nuevas tecnologías permiten que ese intercambio se dé al momento, por lo que es más probable que suceda.
  2. Compartimos por nosotros mismos. Una pequeña descarga química recorre nuestro cuerpo cuando compartimos información sobre nosotros. Rodríguez expone un estudio realizado en la Universidad de California en 2012. Comprobaron que las personas que participaron en él estaban dispuestas a dejar de ganar dinero a cambio de hablar de sí mismos.
  3. Compartimos porque no podemos evitarlo. La autora explica que reforzamos lazos con nuestro grupo social a través de los contenidos que compartimos con ellos.

Delia Rodríguez hace una radiografía más extensa de los memes y lo viral en Internet en ‘Memecracia. Los virales que nos gobiernan’. Habla acerca de la sobreinformación, la economía de la atención o los memes y la política. Un libro necesario para comprender de cerca los contenidos que consumimos en Internet.

Sobre la autora del libro

Delia Rodríguez es periodista, fundadora de Verne, web social de El País. También ha trabajado en El Huffington Post y SModa, entre otros. Si quieres conocer su trabajo, puedes visitar su web o su perfil de Twitter.