Ana Azurmendi: “Existe una desproporción para las empresas medianas y pequeñas en la Ley de Protección de Datos”

El pasado 26 de marzo, el Parlamento Europeo aprobó la nueva directiva del Copyright. La propuesta ha salido adelante después de toda la polémica surgida alrededor de los artículos 11 y 13 que figuraban el borrador inicial. Ana Azurmendi, directora del Center for Internet Studies and Digital Life y profesora de Derecho de la Comunicación en la Universidad de Navarra, explica las claves para entender qué está pasando con esta directiva y también con la Ley de Protección de Datos, aprobada en España en noviembre de 2018

ANDREA BRAVO.- 274 votos en contra y 348 votos a favor. Así se aprobó la nueva directiva europea del copyright, una propuesta que tiene por objetivo adaptar la normativa existente sobre los derechos de autor al entorno digital. Los artículos 11 y 13 (ahora 15 y 17), han sido los que más polémica han levantado en Internet.

¿En qué consisten estos dos artículos?

La nueva directiva y, en concreto, el artículo 17, afecta a las plataformas de contenidos compartidos, principalmente a Google, Facebook y Youtube. Con esta normativa, se les exige e impone por ley un deber de control y una responsabilidad: la plataforma digital es ahora la encargada de que los contenidos que se suban por parte de cualquier usuario cumplan los derechos de autor.

¿Por qué ha causado tanto revuelo este artículo?

Youtube, por ejemplo, ya tenía un software que discriminaba contenido ilícito del lícito. Todos los contenidos que se suben a la plataforma, ellos lo revisan para saber si es original o no. En caso de que se les “colara” algo ilícito, nunca eran responsables directos de ese contenido, puesto que con tener un plan de prevención y un software como el suyo bastante. Ahora, sin embargo, tienen que hacerlo por ley. Es decir, en el caso de que fallen u omitan por un fallo del software, ellos serán responsables desde el punto de vista de la propiedad intelectual. Ahora un autor o una agrupación de autores podrán denunciar a las plataformas directamente porque la ley les pone en primer lugar.

¿Y el artículo 15?

En este artículo, la Unión Europea dice que adopta el modelo que ya tenían Alemania y España acerca de los servicios de agregación de contenidos. En este caso, se reconoce un nuevo derecho a los editores de prensa, que les permitirá controlar el uso en línea de sus publicaciones por parte de otros portales que ofrezcan información, como Google News. Fue en 2014 cuando las cabeceras españolas dejaron de aparecer en Google News, tras negarse este último a pagar lo que le pedían los medios por quitarles visibilidad directa a sus portadas. En ese momento, Google News dejó de ofrecer resultados de las cabeceras principales en España, pero ahora la Directiva Europea le obliga a pagar. Habrá que ver cuál será su respuesta.

Hay personas en las redes que se han preocupado por los memes. Piensan que pueden desaparecer

Los memes no van a desaparecer. La sátira y las parodias son una excepción de la propiedad intelectual, siempre que no produzcan confusión con la obra original, condición con la que los memes cumplen. Son parodias, pero adaptadas a las redes sociales.

«Cualquiera puede verse afectado por esta normativa. Al final, todos trabajamos con datos personales o manejamos nuestros propios datos»

Sobre la Ley de Protección de Datos. ¿Por qué ha sido tan importante?

Porque, en cualquier nivel, cualquiera puede verse afectado por esta normativa. Al final, todos trabajamos con datos personales o manejamos nuestros propios datos. Con esta ley surgen nuevos derechos y principios, como la ley de portabilidad, de limitación, el principio de minimización, de transparencia… pero también nuevas figuras, como el delegado de protección de datos.

¿En qué consiste exactamente esta ley?

El reglamento europeo se aprobó en mayo de 2016, pero entró a aplicarse al cien por cien en mayo de 2018, y ahí es cuando ha comenzado “el terror”. La razón: supone un cambio en el modelo de regulación. Antes, si se pillaba a una empresa utilizando datos sensibles y vendiéndolos a una campaña, ya sea de publicidad o electoral, se les multaba como castigo. El problema era en que, al haber tantas empresas al poder de tantos datos, era imposible vigilarlas a todas ni tener millones de inspectores de datos para verificar si se cumplía la ley. Por eso, se ha pasado a otro modelo donde se obliga a todas las empresas a tener un plan de prevención de riesgos de protección de datos. Eso significa tres cosas: 1) como empresa, debes analizar cuáles son los riesgos que tienes respecto a la protección de datos, 2) necesitas conocer la legislación en torno a esta materia, 3) quizá debas nombrar a una persona dentro de tu empresa que se encargue de este tema y 4) debes establecer una formación para tus empleados acerca de la protección de datos, al igual que preparar informes por si te llega una inspección de datos.

¿Cómo afecta esto a las empresas?

Para las empresas medianas y pequeñas, existe una gran desproporción. Es como si fuera una ley pensada, sobre todo, para empresas muy grandes. No hay más que fijarse en las sanciones: las más graves consisten utilizar datos sensibles sin consentimiento del usuario: ideológicos, de creencias, actividad sexual, etc. Por ello te pueden pedir 4 millones. ¿De qué empresa nos está hablando? Hay claramente una desproporcionalidad en esta ley. No obstante, es cierto que tiene especificaciones y no se obliga a todos a todo, pero tienes que entrar en la ley para eso. Fíjate que solamente por tratar datos sensibles, como por ejemplo de salud, incluso una pequeña residencia de 10 ancianos está obligada a cumplir con los requisitos mencionados anteriormente.

¿Qué implicaciones tiene para el usuario?

Tiene muchas ventajas desde el punto de vista del usuario. El consentimiento del usuario es la principal herramienta que tiene el ciudadano para controlar uno mismo qué información personal está en internet. También se reconoce el derecho al olvido, aunque eso ya se reguló desde 2014. También hay otros derechos, como el de portabilidad. Ahora viajamos mucho más que hace 25 años. Este derecho supone que, si yo hago una estancia fuera, aunque sea de una semana, y estoy suscrita a portales como Netflix España, estos portales tienen la obligación de facilitarme la transferencia de mis datos a Netflix UK, por ejemplo. Yo, esté donde esté, puedo trasladar mis servicios sin darme de alta como una usuaria distinta.

Es una ley que ha beneficiado al ciudadano

Claro, porque es una ley de protección de datos personales del usuario. Es como una ley de privacidad para internet. Porque la privacidad en internet consiste en datos personales de muchos tipos, pero los que más afectan a la privacidad son los datos personales de comportamiento: qué cosas me gustan, qué cosas compro, cuántas veces entro a mis redes sociales… eso es con lo que más se trafica.

«Se deben hacer “leyes sombrillas” con principios amplios, para que luego las empresas y ciudadanos puedan ampliar esos principios amplios a sus negocios o actividades»

¿Cree que todavía falta mucho por legislar?

No sé si es deseable que se legisle tanto. Yo creo que tiene que haber un equilibrio: legislar no vale de nada la ley si actúa sola. Tiene que haber, en primer lugar, un empoderamiento de los ciudadanos sobre sus derechos (y de eso va esta ley). En segundo lugar, unas autoridades de protección de datos en cada país que funcionen de forma efectiva y, en tercer lugar, se tiene que desarrollar muchísimo más el software que, por diseño, proteja datos. Se necesita que ese software esté ya por defecto en todas las aplicaciones y plataformas digitales en Internet. Esto no existe actualmente. Repito, hace falta que ese empoderamiento que se le ha dado al usuario sea eficaz. Es hacer que todo el mundo sepa que podemos pedir que retiren datos nuestros de las redes sociales porque tienen la obligación de hacerlo. El problema es que hasta que la persona que está ahí jugando con tu imagen o datos no se ve amenazada, no lo hace. Tenemos que llegar a un punto en el que este derecho sea tan reconocido por todo el mundo, que cuando alguien te pide que retires algo de Internet, lo haga al momento, inmediatamente. Y eso todavía no ocurre.

¿Por qué ha dicho que no sabe si es deseable que se legisle tanto?

Yo creo que hay que llegar a un punto de equilibrio, porque la ley no lo es todo. Mi opinión es que es mucho mejor hacer “leyes sombrillas” con principios amplios, para que luego las empresas y ciudadanos puedan ampliar esos principios amplios a sus negocios o actividades. Cuando tenemos leyes con tantas especificaciones, se complican las cosas para todos. Parece que necesitas un doctor para descifrar la ley. Al ser una ley que está dirigida a todos los ciudadanos que tratan de una manera u otra con datos personales, debería ser más simple.

¿La justicia va demasiado lenta ante los cambios tan rápidos que se producen con Internet?

Es cierto que la justicia y la creación de leyes va lenta, pero yo creo que la Unión Europea está bastante adecuada a los tiempos de las tecnologías. Por ejemplo, el problema del derecho al olvido se planteó en el año 2000, y en el 2014 se legisló. Aunque para las personas afectadas es muchísimo, en realidad catorce años para dar con un derecho que resuelva ese problema no es mucho tiempo. Aunque todo vaya más rápido, Internet nos facilita la vida en muchos sentidos. ¿Cómo vamos a renunciar a todo lo que nos aporta la sociedad de la comunicación en la que vivimos? No podemos renunciar, aunque sí que tenemos que intentar limitar los aspectos negativos que nos afectan, como puede ser la pérdida de privacidad, siempre dentro de unos límites razonables.

¿Algo más que destacar de esta ley?

Sí, el hecho tan polémico de que la Ley española de Protección de Datos, de entrada, excluya de su aplicación a la ley del régimen electoral. Es decir, no afecta a la ley del régimen electoral. Y además, en la disposición final tercera se añade el artículo 58 bis, que es el que permite obtener datos de los usuarios de carácter ideológico y hacer perfiles políticos a partir de datos que estén en webs, redes sociales, etc. Que es justo lo contrario a lo que dice el reglamento. El Defensor del Pueblo lo ha llevado al tribunal constitucional, pero hasta que lo resuelva, ya habrán pasado las elecciones. Quizá para las elecciones siguientes esto ya no pueda hacerse, pero mientras tanto, seguirá pasando solo en España.

___________

¿Qué piensas acerca de las nuevas leyes? ¿Estás de acuerdo con los cambios en la legislación? ¡Deja tus comentarios aquí abajo!

Niñez, tesoro perdido

PAOLA IBIRICU.- Hace un tiempo estuve en Castro Urdiales, un municipio cántabro con un encanto que atrapa. Mi misión allí era la de informar a chavales de entre diez y doce años sobre la profesión periodística, y proporcionarles algunas claves para que sean capaces de diferenciar una noticia verídica de un falsa. Y ya saben cómo es tratar con niños. Son curiosos, inquietos, hacen preguntas, quieren saberlo todo. Así que una cosa llevó a la otra y acabamos hablando de Internet y redes sociales. Más concretamente, de youtubers. Se los sabían todos. Y, cuando digo todos, es todos. Pero no fue eso lo que me sorprendió. Lo que me dejó alucinada fueron sus caras de admiración, el brillo que iban adquiriendo sus ojos conforme la conversación sobre los que son, sin lugar a dudas, sus ídolos avanzaba.

«YouTube trae consigo una sobreexposición para la que los niños no están preparados»

Como podrán adivinar a estas alturas, ante la pregunta “¿qué queréis ser de mayores?” se alzaron varias manitas con el fin de expresar un deseo que no deja de rondarles la cabeza y que ansían cumplir. De hecho, algunos ya habían comenzado a dar los primeros pasos. Y es que la profesión de youtuber está entre las diez más deseadas por los menores de edad en España, algo que me apena y me preocupa a partes iguales.

YouTube trae consigo una sobreexposición para la que los niños no están preparados. Incluso me atrevería a decir que ni siquiera los adultos lo estamos. YouTube implica abrirte a tus cientos, miles, millones de seguidores, renunciando a tu privacidad. Implica saber aceptar la críticas constructivas e intentar mantenerte emocionalmente estable ante las destructivas. YouTube es dinero, es trabajo, son objetivos y una preocupación continua en torno a su cumplimiento. Y todo ello se traduce a un nivel de estrés que los niños no deberían tener y que sus padres no deberían apoyar. Sin embargo, lo hacen. No sé si por ver felices a sus hijos o por no acarrear con la culpa de haber sido una piedra en el camino a la realización de sus sueños, pero lo hacen. Y yo me pregunto: ¿Realmente merece la pena el precio a pagar? Aquel día regresé a casa con esa duda y con un sabor de boca agridulce que ni el mar Cantábrico logró enmascarar.

Paola Ibiricu es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra

___________

Cada lunes publico una columna de opinión de extensión y tema libre, relacionado con el uso de Internet y las redes sociales. Tú también puedes colaborar. Si quieres publicar tu texto en Hiperconectados, no dudes en escribirme a andreabravoaraujo@gmail.com o contactarme a través de mis redes sociales.

Ignacio Iriarte: “El reto está en convencer a la sociedad de que el periodismo de calidad no es gratis”

  • Ignacio Iriarte, catedrático de Empresa Informativa en la UPV y el periodista Javier Pagola protagonizan la ponencia ‘El futuro ya ha llegado,’ celebrada este martes a las 19.00 en la Biblioteca de Navarra
  • Con esta charla finaliza el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación. Pasado, Presente y Futuro del Periodismo’
  • Javier Pagola: “Internet es un gran espacio de libertad, pero también el escenario de la mayor batalla contra ella”

ANDREA BRAVO

(Esta es una crónica minuto a minuto. Lee los contenidos de abajo hacia arriba)

20:10 Tanto el catedrático Ignacio Iriarte como el periodista Javier Pagola están de acuerdo en que la crisis del modelo de negocio de las empresas informativas se solucionará en el momento en el que los lectores estén dispuestos a pagar por la información. The New York Times se alza como referente para los medios de todo el mundo. «Es el ejemplo que demuestra que es posible vender periodismo de calidad», afirma Iriarte.

20:00 Iriarte termina la conferencia instando a los presentes a informarse y a ser conscientes de la necesidad de ello, puesto que “los medios son estrictamente indispensables para el funcionamiento democrático, pero requiere de ciudadanos informados y que tengan interés por hacerlo”.

19:55 Para responder a la pregunta de Pagola sobre la existencia de una verdadera opinión pública en España, Iriarte responde: “Así como los medios de comunicación tienen la obligación de informar con veracidad y honestidad, los ciudadanos tienen también la obligación, aunque sea un derecho, de informarse, de estar al día, de comparar lo que ve, lee y escucha”.

19:50 Ante este panorama, Iriarte propone al The New York Times como referente de periódico digital: “Ha demostrado que es posible dar buena información y convencer a sus lectores de que esa información cuesta”. Este lunes, El Mundo Papel publicaba un reportaje del periodista Pablo Pardo acerca del modelo de negocio de los periódicos norteamericanos.

19:40 Para el periodista Javier Pagola, las causas de la crisis del modelo de negocio está directamente relacionada con la generalización de Internet, pero también con la caída de la publicidad y “la pérdida de sentido público en los medios y de calidad en la información”.

19:30 Iriarte: “Internet es una herramienta de la que es posible hacer una fuente de ingresos, pero los medios de comunicación tradicionales aún no lo han conseguido. El problema y el reto que tienen ahora está en convencer a todo el mundo de que la información no es gratis, de que el periodismo de calidad tampoco lo es. Los periodistas tienen que encontrar la manera de vender noticias”.

19:20 El catedrático Ignacio Iriarte interviene en la reflexión de Pagola, y afirma que “hemos llegado a unos tiempos en el que Internet se ha convertido, en algunos casos, un sistema de manipulación de la realidad”. Iriarte menciona el libro ‘El mundo tal y como es’, de Ben Rodhes, el que fue asesor de Obama durante su mandato. Según su autor, el 50% de la ciudadanía norteamericana se entera de lo que pasa a través de Facebook.

19:10 Pagola continúa: “El futuro del que hablamos ya es el presente. Internet se ha convertido en el gran espacio de la libertad, pero también en el escenario de la mayor batalla contra ella. La lucha por el control de nuestros datos se ha trasladado incluso a los intereses políticos y económicos”.

19:05 El periodista Javier Pagola comienza la charla exponiendo una reflexión: “Los medios son un reflejo del mundo en el que vivimos, un mundo que actualmente vive acelerado. Como seres humanos, no hemos sabido adaptarnos a esa aceleración, y las noticias que recibimos tampoco. El espacio líquido en el que vivimos, como dice el sociólogo Bauman, provoca también una sensación de percibir las noticias como acontecimientos inconexos, no como una continuidad de una historia”.

19:00 La sala de la Planta 1 de la Biblioteca de Navarra ha sido la elegida para recibir a los expertos invitados a las ponencias. La primera la dieron los periodistas Javier Pagola y Ángel Zoco, titulada ‘Los orígenes de la prensa y la radio en Navarra». A la segunda, ‘Esto no es una pipa’, los encargados de explicar qué son las fake news fueron los periodistas Hildegart González y Ramón Salaverría, junto al sociólogo Javier Erro, en una mesa moderada por la periodista Alicia Ezker.

18:50 A las 19:00 dará inicio la ponencia ‘El futuro ya ha llegado’ en la Biblioteca de Navarra. Se cierra así el ciclo ‘Repensar los Medios de Comunicación. Pasado, Presente y Futuro del Periodismo’. En esta ocasión, los invitados son el periodista Javier Pagola e Igacio Iriarte, catedrático de Empresa Informativa en la Universidad del País Vasco.

Sin internet, ni posts, ni ‘likes’

Dejar de mirar una pantalla luminosa y centrarte en las cosas que te rodean puede ser una aventura de lo más recomendable

IRANTZU DE ESTEBAN.- Hace unas semanas mantuve una interesante conversación con mi compañera de piso: la dependencia de internet. Ella me dijo que nadie puede vivir sin conexión, que es una nueva religión y que todos somos practicantes. Es verdad. Hoy en día utilizamos la red para prácticamente todo, ¡ni siquiera tenemos que salir de casa para comprar el pan! ¿Dónde quedan esos desfiles de chándales, leggings y caras lavadas esperando la interminable cola en la panadería?

La conversación con mi amiga quedó atrapada en mi cerebro como un mosquito en una tela de araña. Hubo vida antes de la era digital. Hubo vida hace dos décadas, antes de que al profesor Tim Berners-Lee se le ocurriera la magnífica idea de crear la World Wide Web, conocida por sus tres uves dobles (www). En ese momento me di cuenta de que pasaba más tiempo mirando una pantalla luminosa que disfrutando de la vida real. La no digital.

Hubo vida antes del móvil. Yo lo descubrí de viaje y el día de mi cumpleaños, ni más ni menos. En medio de una isla, sin cobertura ni datos y mucho menos redes sociales. Casi en la prehistoria. Al principio sentí que algo me faltaba. Era mi cumpleaños y no tenía conexión. Seguro que mis amigos y familiares me estaban felicitando y la única respuesta que me ofrecía WhatsApp era un ‘conectando’. ¡Menuda insociable!


«Nos estamos perdiendo el mundo real. Ahora la gente no tiene una experiencia real, simplemente tiene la idea de esa experiencia»

En ese momento volvió a mis recuerdos la conversación con mi amiga. Sin darme cuenta había caído por completo en las redes de la conexión y ¡estaba atrapada! Sentí una especie de ‘ansiedad digital’. Iba a estar desconectada del mundo, me estaba perdiendo las fotos de comida que mis amigos colgaban en Instagram, el último tuit y, seguro, el más ingenioso que leería en años. Y lo peor de todo: ¡yo no podía instagramear el día de mi cumpleaños! Me sentí oprimida. Soy una persona independiente que disfruta de las pequeñas cosas, o eso creía, y estaba tirando por la borda un magnífico viaje viéndolo a través de una pantalla. Decidí aprovechar el momento para retroceder veinte años atrás y vivir en los 90. Sin internet, ni posts, ni ‘likes’.

Quizá algunos no me creáis, pero me agradó la desconexión digital. Sin teléfono disfruté más de las cosas simples, no había distracciones que hicieran que me perdiese cómo rompían las olas contra las rocas o admirar el vuelo de aquel extraño pájaro que sobrevolaba nuestras cabezas. Nada me quitaba tiempo. Sentada en una terraza veía a otras personas ensimismadas en ese aparato que nos aísla de la vida real, y me sentí libre. Observé a mi alrededor, escuché conversaciones ajenas y entablé una conversación con un mallorquín. Al cabo de un rato, me recomendó lugares inhóspitos a los que llegar sin conexión es una aventura de lo más recomendable. Si es que la capacidad de supervivencia del ser humano casi no tiene límites.

Nos estamos perdiendo el mundo real. Ahora la gente no tiene una experiencia real, simplemente tiene la idea de esa experiencia. Algo para enseñar, no para disfrutar. Imagínense cualquier evento donde la multitud no mira a través de sus ojos sino de una pantalla, ¿un capítulo de ‘Black Mirror’?, no. Parece que la vida solo existe si alguien la graba y la comparte. Dónde ha quedado ese estado de excitación que, antaño, provocaba la falta de respuesta a un mensaje, un tuit o un post. Ha cambiado nuestra vida hasta el punto de convertir la época anterior a internet en un periodo histórico difuso y terrible, similar a la Edad Media, o peor.

Esta experiencia me ha enseñado a disfrutar de lo que me rodea, sin pensar en un destinatario que lo vea o lo escuche. Y sí, no puedo negar que el mundo depende de internet, ahora mismo lo estoy utilizando, pero os invito a probar esa sensación de libertad que te provoca redescubrir que el mundo no se acaba si no tienes conexión. Os aseguro que lo disfrutaréis.

Irantzu de Esteban es periodista en el Diario de Navarra

___________

Cada lunes publico una columna de opinión de extensión y tema libre, relacionado con el uso de Internet y las redes sociales. Tú también puedes colaborar. Si quieres publicar tu texto en Hiperconectados, no dudes en escribirme a andreabravoaraujo@gmail.com o contactarme a través de mis redes sociales.